Los Tres Gunas o cualidades de la Naturaleza

Toda la creación -el hombre y la naturaleza- están bajo la influencia de los tres gunas: sattva, el elevador, rajas, el activador, y tamas, el obstructor, la inercia.

Tamas

Bajo la influencia de tamas (la cualidad obstructora de la naturaleza), el hombre desciende a niveles cada vez más bajos de ignorancia y sufre el dolor del infierno creado por él mismo. Si la conciencia no se eleva de esa fuerza tamásica mediante acciones que la rediman, ese hombre, cuando renazca, tendrá tendencias demoníacas, o incluso puede nacer en una forma animal.

Rajas

Rajas atrae al hombre hacia la familia y los deberes sociales. Él experimenta el alternante flujo de lo bueno y lo malo, el dolor y el placer, el triunfo y la derrota, según sean sus acciones y pensamientos.

Sattva

La influencia del sattva guna eleva la conciencia del hombre: este es atraído hacia la actividad religiosa y la disciplina espiritual, y de ese modo se aproxima a moksha (la liberación).

 

Los Tres Gunas o Cualidades de la Naturaleza

 

Los Gunas y la Reencarnación

Podemos decir qué guna predomina en nuestra vida mediante la observación de nuestra conducta y de nuestras diferentes cualidades.

Al morir, el guna predominante determina la calidad del renacimiento.

Si una persona muere con una naturaleza sáttvica, asciende a los cielos o reencarna en la tierra en un ambiente espiritual.

Si predomina rajas, el hombre renace como ser humano corriente.

Si prevalece tamas, el hombre reencarna en un tipo muy bajo de vida humana, con tendencias animales, y puede nacer en una familia de cualidades predominantemente bestiales. Si el hombre ha sido muy malo, puede incluso tener que nacer, por una vida, en una forma animal.

Solo cuando uno se eleva por encima de la influencia de los gunas se libera de los ciclos de renacimiento. Así como el agua pura se mezcla con agua pura sin mancha de separación, o como el ídolo hecho de sal, cuando se lo sumerge en el mar para medir la profundidad se vuelve uno solo con el mar, de igual modo el alma que ha trascendido los gunas se funde con Dios.

La mente, llena de deseos nacidos de los tres gunas, debe ser dominada elevando la conciencia hasta el nirvikalpa samadhi.

Aunque el devoto ejercitara tapasya riguroso (austeridad y penitencia religiosas) durante mil años, aunque aplastase su cuerpo con una roca o entrase en una pira ardiente, o se arrojase en un pozo lleno de clavos, o se cortase los miembros con una espada, o aprendiese de memoria todos los mantras y ritos de Shiva y Vishnú, o si el Rey de los Cielos, Mahendra, se conmoviera con su aflicción, sin embargo ese devoto no alcanzaría la salvación, a menos que se liberara de los deseos.

Mientras se aferre a los deseos, irá al infierno o al cielo y regresará a la tierra. El jiva no alcanzará el Bien Eterno si, exento de deseos, no se desapega de todas las cosas mortales. Para liberarse de los deseos, uno tiene que esforzarse espiritualmente para alcanzar la realización de Dios, y afianzarse en el estado de yogarudha (en unidad con el alma trascendente).

Todas las atracciones materiales están enhebradas en la cuerda de nuestros deseos, y nosotros estamos enredados en esa cuerda. Cortémosla, y toda atracción desaparecerá.

Cómo trascender los Gunas o cualidades de la Naturaleza

Después de practicar Kriya, póngase a meditar durante un largo rato con la atención fija en el Kutastha. La conciencia del alma que habitualmente fluye hacia afuera, transformándose en la conciencia corporal, se vuelve hacia adentro mediante Kriya. Entonces, la mente, liberada de su atracción hacia los objetos externos, experimentará el prodigioso mundo interior del Espíritu.

Cuando la atención permanece afianzada en el Kutastha, todas las dualidades nacidas de los gunas -placer y dolor, calor y frío, etc.- cesan automáticamente.

~ Por Paramahamsa Yogananda

 

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