Swami Shriyukteshwar y la Astrología Cósmica

Swami Shriyukteshwar Giri

Hariharanandaji y Yoganandaji explican la visión de la astrología en la visión del Kriya Yoga, tal como la recibieron de su maestro, Swami Shriyukteshwar.

Extracto de The Divine Quest [La Búsqueda Divina] por Paramahamsa Hariharananda

La astrología y la astronomía se encuentran relacionadas. Ambas constituyen enfoques científicos. La astronomía es ampliamente aceptada en el mundo como una ciencia establecida, pero la astrología no ha tomado su apropiado lugar en este campo. Mucha gente tiene conceptos erróneos acerca de la astrología. Pero hay verdad detrás de ella. No estoy diciendo que debas seguirla ciegamente, pero no la rechaces sin conocer sus fundamentos.

Mi guruji Swami Shriyukteshwarji fue un buen astrólogo, así como también un buen astrónomo. Él anhelaba viajar hacia Puri para discutir sobre astrología y astronomía con un gran estudioso en este campo, proveniente de Odisha. Su nombre era Samanta Chandra Sekhara Singh, popularmente conocido como Pathani Samant. Este escribió un libro, Siddhanta Darpana on Astronomy and Astrology, que es un clásico en este campo. Pero nunca se encontraron porque Pathani Samant abandonó su cuerpo.

La Filosofía detrás de la Astrología Cósmica de Swami Shriyukteshwar

Swami Shriyukteshwarji desarrolló un nuevo enfoque hacia la astrología, al que denominó Astrología Cósmica. Estudió las escrituras completamente, junto con la mente humana, sus circunstancias y el entorno.

Descubrió que cada ser humano nace con un foco diferente, un destino diferente. Estos son de sufrimiento o de éxito, principalmente. Alguien no gana el dinero suficiente, así que se encuentra preocupado o ansioso. Alguien no tiene el alimento suficiente. Alguien posee una mejor salud que otro.

La Astrología Cósmica es el estudio acerca de cómo la ubicación de los planetas y signos del zodíaco en los chakras afecta la vida humana.

El sistema de Astrología Cósmica de Swami Shriyukteshwarji se encuentra relacionado con la práctica de Kriya. Él halló una hermosa correlación entre ambos.

Cada cuerpo humano es un pequeño universo. Aquello que se encuentra en el mundo exterior se encuentra también en el cuerpo humano. Existen estrellas y planetas en el firmamento, y del mismo modo existen en el cuerpo. La disposición de los mismos varía de persona a persona, ya que todos nacen en lugares y momentos diferentes.

Cada cuerpo humano posee siete centros; el séptimo es el sitio de Dios, cuya gloria y poder se manifiestan en el cuerpo. Pero los seis centros inferiores que ascienden y descienden son doce en total, y representan los doce meses, los doce signos del zodíaco.

El pasaje espinal es el sendero para el tránsito de los planetas y estrellas. De esta manera, toda tu carta astral se encuentra en tu columna vertebral. Tu carta astral no se encuentra solo en un trozo de papel.

Shriyukteshwarji nos enseñó Astrología Cósmica. Decía que la Astrología Cósmica se encuentra dentro de nuestra columna. Comenzando por detrás en el centro inferior y ascendiendo se encuentran Enero, Febrero, Marzo, Abril, Mayo y Junio: seis centros. Y luego seis centros descendiendo: Julio, Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre.

Allí se encuentran los signos del zodíaco: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Los nueve planetas y las veintisiete constelaciones se encuentran o bien causándote problemas o bien ayudándote a alcanzar el éxito.

Tu posición planetaria es tu destino. Naces en un determinado lugar o familia a causa de tu destino. Si conocieses más acerca de ti mismo, podrías planificar tu vida de una mejor manera. Deberías saber en dónde yace tu problema. Podrías tener un accidente. Podrías fracturarte. Podrías tener problemas en cualquier momento, así que deberías conocer tu horóscopo.

Conocer sobre ti mismo es como obtener un pronóstico climático y tomar las precauciones apropiadas. Eso es todo. No estoy diciendo que seas demasiado dependiente de esto; en cambio, siempre digo que seas más dependiente de Dios que de estas cosas.

El doctor ve al paciente, lo examina, y luego del diagnóstico le prescribe la medicina y cura al paciente. Del mismo modo, mediante la Astrología Cósmica, puedes curar todas tus dificultades, preocupaciones, ansiedades y frustraciones.

Estás meditando, pero puede que aún así te encuentres afrontando dificultades. ¿Por qué? Es debido a un fuerte destino negativo. Una vez que ya conoces en dónde radica el problema y por cuánto tiempo podría permanecer, de qué manera manejar tu personalidad y lidiar con tus propios hábitos y naturaleza, podrás entonces tomar los pasos necesarios en tu vida.

Mediante el uso de la Astrología Cósmica, concentrándose en un centro determinado y entonando un mantra específico, uno puede fortalecerse para superar en gran medida los efectos de los planetas maléficos.

Cómo neutralizar los efectos perjudiciales de las estrellas y planetas

Hay dos tipos de creyentes en la astrología.

Están las personas de mente débil, que no son capaces de afrontar los desafíos en la vida. Ellas corren hacia los astrólogos, que conocen su debilidad e intentan explotarlas y manipularlas. Te dicen que utilices una piedra, anillo u otro objeto, lo cual podrá ayudar un poco, pero depender únicamente de la astrología no es suficiente.

La astrología se ocupa del destino humano. No es otra cosa que el resultado del karma pasado y la vida pasada que nos guía hacia una situación específica. El pasado es el pasado, pero en el presente tenemos libre albedrío y libertad, los cuales podemos ejercer para sobreponernos a los problemas de nuestro pasado.

Cuando sabes lo que es favorable, puedes evitar fácilmente el efecto negativo de las estrellas y planetas. También puedes poner un esfuerzo positivo en las situaciones favorables. No deberías depender completamente de la astrología y el destino; más bien, utiliza tu propio libre albedrío, intelecto y fortaleza interior.

Las estrellas y planetas irradian luz, y tú también. En la práctica de Kriya Yoga, hay una técnica que se ocupa de manifestar la luz interior. A través de esa técnica puedes modificar también la influencia negativa de estrellas y planetas. Al mismo tiempo, deberías entonar el mantra correspondiente.

Tú mismo has creado a tu amigo y a tu enemigo. Has hecho algo malo en el pasado, es por ello que sufres. Di entonces: “Señor, hay un problema en este centro, te ofrezco a Ti esta influencia negativa de estrellas y planetas.”

Cuando Dios sienta que le estás ofreciendo un profundo amor, que te has entregado completamente y manifiestas una fe, amor y lealtad implícitos, que te arrepientes y estás tratando de cambiarte a ti mismo, entonces con seguridad Dios derramará Su amor y Su gracia sobre ti.

Ese poder de Dios se encuentra en tu interior. Mediante la práctica de esta técnica, podrás atraer con facilidad cambios positivos a tu vida.

La Carta Astral de Hariharanandaji

Les contaré acerca de mi destino y lo que sucedió. Mi carta astral señalaba un momento de muerte luego de cumplir mis cincuenta años. Mostraba que estaría tan enfermo y postrado que casi moriría, pero que si ponía mi esfuerzo y sobrevivía, entonces sería un buen instrumento de la Madre Divina.

Esperé por esos días, como podrán imaginarse, y estos se presentaron. Estuve tan enfermo y postrado, que no podía moverme. A cada momento estaba afrontando la muerte, pero no perdí la esperanza.

Oré a la Madre Divina: “Lo que sea que pienses es bueno. Por mí esto no es nada, y si quieres que haga algo por Ti y por tu causa, me ayudarás.”

Mi oración, mi entendimiento interior me ayudaron, y lentamente me recuperé. Me fortalecí, pero se formaron manchas blancas en mi cuerpo. Lo acepté como mi destino. Este trajo manchas blancas a mi cuerpo, pero utilizaré el karma presente para superarlo.

Oré a la Madre Divina para que mediante su ayuda, directa e indirecta, yo me sobrepusiera a estas manchas blancas. Pueden verme ahora; casi no hay manchas blancas en ninguna parte.

Sé que puedes cambiar tu propio destino como lo hice yo en mi vida. He visto a personas que, siguiendo el camino correcto con oración, meditación y algunas medidas correctivas astrológicas, han cambiado su propio destino.

Hariharananda, discípulo de Swami Shriyukteshwar Giri

Extracto de Autobiografía de un Yogui, por Paramahamsa Yogananda

En este extracto, correspondiente a un diálogo entre Swami Shriyukteshwar y su discípulo Paramahamsa Yogananda, el nombre de este último aparece como “Mukunda”, que era su nombre de familia.

-Mukunda, ¿por qué no te haces un brazalete astrológico?

-¿Debo hacerlo, Maestro? Yo no creo en la astrología.

-No se trata de creencia; la única actitud científica que debe tomarse sobre cualquier tema, es investigar qué verdad hay en él. La ley de la gravedad operó tan efectivamente antes de Newton como después de él. El cosmos estaría en una situación muy caótica si las leyes no pudieran operar sin la sanción de la creencia humana.

Los charlatanes han aportado a la ciencia estelar su actual descrédito. La astrología es muy extensa, tanto matemática como filosóficamente, y no puede ser correctamente absorbida excepto por hombres de profundo entendimiento.

El ignorante no sabe leer los cielos, y ve allí sólo garabatos en lugar de una escritura, como era de esperarse en este imperfecto mundo. Pero uno no debe desechar la sabiduría junto con el sabio.

Todas las partes de la creación están eslabonadas e intercambian sus influencias. El equilibrado ritmo del universo está fundado en la reciprocidad -continuó mi Maestro-.

El hombre, en su aspecto humano, tiene que combatir con dos clases de fuerzas: primero, los tumultos de su ser interno, causados por la mezcla de elementos de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter; y segundo, los desintegrantes poderes externos de la naturaleza.

Mientras el hombre siga luchando con su mortalidad, será afectado por las miríadas de mutaciones del cielo y de la Tierra.

La astrología es el estudio de la respuesta del hombre al estímulo planetario. Las estrellas no tienen conciencia de benevolencia o animosidad; ellas simplemente emiten radiaciones positivas o negativas.

Dichas radiaciones no ayudan ni perjudican a la humanidad por sí solas, pero sí proporcionan un canal apropiado para la operación exterior del equilibrio de causa y efecto que cada hombre ha puesto en movimiento en el pasado.

Un niño nace en el día y en la hora en que los rayos celestes están en armonía matemática con su karma individual. Su horóscopo es un desafiante retrato suyo, que revela su inalterable pasado y los probables resultados futuros.

Pero el horóscopo natal puede ser correctamente interpretado únicamente por hombres de sabiduría intuitiva, y estos son muy pocos.

El mensaje extensamente blasonado a través del cielo, en el momento del nacimiento, no debe enfatizar la fuerza del destino individual -como resultado de un pasado bueno o malo- sino que debe despertar en el hombre la voluntad de escapar de la esclavitud universal.

Lo que él hizo en el pasado, él mismo puede anularlo. Nadie más que él fue el instigador de las causas cuyos efectos está actualmente experimentando en su vida. El hombre puede vencer cualquier limitación, porque él mismo la ha creado por sus propios hechos, y porque posee recursos espirituales que no están sujetos a las influencias planetarias.

El supersticioso temor hacia la astrología nos hace autómatas, dependientes de una guía mecánica. El hombre sabio vence la influencia de sus planetas -o lo que es lo mismo, de su pasado- transfiriendo su lealtad de la creación al Creador. Mientras más toma conciencia el hombre de su unidad con el Espíritu, menos podrá ser dominado por la materia.

El alma es siempre libre; no está sujeta a la muerte, porque no tiene nacimiento. No puede ser regida por las estrellas.

El hombre es un alma y tiene un cuerpo. Cuando ubica debidamente su sentido de identidad, deja tras de sí todas las limitaciones compulsivas. Mientras permanezca confundido en su estado ordinario de amnesia espiritual, permanecerá bajo el dominio de las sutiles ligaduras de la ley del ambiente.

Dios es armonía; el devoto que se “sintoniza” con Él, nunca ejecuta una acción desequilibrada. Sus actividades serán ajustadas correcta y naturalmente de acuerdo con la ley astrológica. Después de la oración y de la meditación profunda el devoto está en contacto con su divina conciencia; no hay poder mayor que el de esa protección interna.”

-Entonces, querido Maestro, ¿por qué quiere usted que yo use un brazalete astrológico? -Me atreví a aventurar esta pregunta después de un prolongado silencio, durante el cual había estado tratando de asimilar la noble exposición de Shriyukteshwar, la cual contenía conceptos muy nuevos para mí.

-Únicamente cuando el viajero ha llegado al final de su viaje puede prescindir de sus mapas e itinerarios. Durante el viaje, debe aprovechar cualquier vía que le permita abreviar su trayecto.

Los antiguos rishis descubrieron muchas maneras de acortar el período de exilio del hombre en el error. Hay ciertos aspectos mecánicos en la ley del karma que pueden ser hábilmente ajustados por los dedos de la sabiduría.

Todos los males humanos son originados por la transgresión de alguna ley universal. Las escrituras nos enseñan que el hombre debe cumplir con las leyes de la naturaleza, confiando simultáneamente en la omnipotencia divina.

Debe decir: “Señor, creo en Ti, y sé que Tú puedes ayudarme; pero yo también haré lo posible por anular cualquier mal que haya cometido.”

A través de diferentes medios -tales como la oración, la fuerza de la voluntad, la meditación yoga, siguiendo los consejos de los santos, por el uso de brazaletes astrológicos- los efectos adversos de las malas acciones pasadas pueden ser considerablemente reducidos o anulados del todo.

De la misma manera que una casa puede ser dotada de pararrayos para que absorba las descargas eléctricas, así el templo del cuerpo puede ser beneficiado por diferentes medidas protectoras. Radiaciones sutiles, eléctricas y magnéticas, están circulando constantemente en el universo, las cuales afectan el cuerpo del ser humano ya sea en forma beneficiosa o perjudicial.

Siglos atrás nuestros rishis abordaron el problema de cómo combatir los adversos efectos de las sutiles influencias cósmicas. Los sabios descubrieron que los metales puros emiten una luz astral que contrarresta poderosamente la atracción negativa de los planetas; ellos encontraron de suma ayuda, no solo la combinación de metales, sino también de plantas; y más efectivas aún las piedras preciosas no menores de dos quilates.

El uso preventivo de la astrología rara vez ha sido estudiado seriamente fuera de la India. Un hecho poco conocido es que las joyas, metales o la combinación de plantas no tienen ningún valor si no son del peso requerido, y si no se usan estos agentes preventivos en contacto con la piel.

Yogananda y su Maestro

Swami Shriyukteshwar ayuda a Yoganandaji

-Señor, desde luego seguiré su consejo y usaré un brazalete. Estoy intrigado de solo pensar cómo se vence a un planeta.

-Para propósitos generales, yo aconsejo el uso del brazalete hecho de oro, plata y cobre. Pero con un propósito específico, quiero que tú te hagas uno de plata y plomo. -Shriyukteshwar agregó cuidadosamente otras instrucciones.

-Guruji, ¿qué quiere decir usted con “propósito específico”?

-Las estrellas están próximas a tomar un interés poco amistoso en ti, Mukunda. Pero no temas; estarás debidamente protegido. Dentro de un mes, tu hígado comenzará a causarte grandes trastornos. La enfermedad está indicada para durar unos seis meses, pero con el uso del brazalete astrológico el período se acortará a veinticuatro días.

Al día siguiente busqué un joyero, y poco después ya estaba usando mi brazalete. Mi salud era de lo mejor. Las predicciones de mi Maestro ya se habían borrado de mi mente. Él se ausentó de Serampore para visitar Benarés.

Treinta días después de nuestra conversación, sentí un súbito dolor en la región del hígado. Las siguientes semanas fueron una verdadera pesadilla de dolores insufribles. No queriendo molestar a mi gurú, pensé que valientemente soportaría la prueba solo.

Pero veintitrés días de torturas habían debilitado mi resolución. Tomé el tren para Benarés. Allí, Shriyukteshwar me recibió con inusitado calor, poco habitual en él, pero no me dio oportunidad para contarle en privado mis padecimientos. Muchos devotos visitaron ese día a mi Maestro, únicamente por el darshan.

Enfermo y casi abandonado, me senté en un rincón. No fue sino hasta después de la cena, cuando todos los visitantes se habían marchado, que mi Maestro me llamó al balcón octogonal de la casa.

-Tú debes haber venido por tu malestar del hígado. -Shriyukteshwar desviaba su mirada; y mientras caminaba de un lado a otro, interceptaba de vez en cuando la luz de la luna-. Vamos a ver; tú has estado enfermo por veinticuatro días, ¿no es así?

-Sí, señor.

-Haz el ejercicio para el estómago que te enseñé.

-Si usted supiera lo intenso de mi sufrimiento, Maestro -le dije-, no me pediría que hiciera ningún ejercicio. -Sin embargo, hice un pequeño intento para obedecerle.

-Dices que tienes dolor. Yo digo que no tienes ninguno. ¿Cómo tal contradicción puede existir? -Mi Maestro me miró inquisitivo.

Yo estaba desconcertado, mas luego me sentí sobrecogido de una gozosa sensación de alivio. Ya no sentía el tormento continuo que por cuatro semanas casi no me había permitido ni dormir. A las palabras de Shriyukteshwar, la agonía del dolor desapareció, como si nunca hubiera existido.

Traté de arrodillarme a sus pies, en señal de gratitud, pero, rápidamente, me lo impidió.

-No seas infantil. Levántate y goza de la hermosa luna sobre el río Ganges. -Pero los ojos de mi Maestro centelleaban gozosos, mientras yo permanecía en silencio a su lado. Comprendí por su actitud que deseaba que yo sintiera que Dios era el que me había curado, y no él.

Hasta la fecha sigo usando el brazalete, recuerdo de aquel día ya pasado, pero siempre bendecido, en que una vez más me di cuenta de que estaba viviendo con un personaje decididamente sobrehumano.

En ocasiones posteriores, cuando yo traía amigos míos ante Shriyukteshwar, para su curación, invariablemente recomendaba el uso de ciertas joyas o del brazalete, destacando que su aplicación constituye un acto de sabiduría astrológica.

Cuanto más profunda es la realización espiritual del hombre, mayor es la influencia que él ejerce en el universo por medio de sus sutiles vibraciones espirituales, y en esa misma proporción es menos afectado por el flujo del mundo fenoménico. Estas palabras del Maestro volvían con frecuencia a mi mente en forma inspiradora.

La inscripción estelar de cualquier nacimiento, según supe después, no implica que el hombre sea un muñeco de su pasado. Su mensaje es como un acicate para el orgullo: los mismos cielos tratan de despertar en el hombre la determinación de liberarse de toda limitación.

Dios creó cada hombre como un alma, dotada de una individualidad esencial para la estructura universal, ya sea en su papel temporal de pilar o de parásito. Su libertad es final e inmediata, si así lo desea; y no depende de victorias exteriores, sino de victorias internas.

 

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