Significado del Apocalipsis

Paramahamsa Prajnanananda explica algunos pasajes y el significado del Apocalipsis, también conocido como el Libro de las Revelaciones, o simplemente Revelación, desde la visión de la meditación yóguica:

Dios revela Su gloria y amor cerca de los devotos sinceros. Revelación es dar a conocer algo que ha estado secreto. El alma es el principio secreto en nuestras vidas, pero esta oculta joya se revela solo a través de la profunda meditación.

En lugar de considerar al Libro de las Revelaciones [Apocalipsis] desde un punto de vista histórico o literario, debemos enfocarnos en su significado espiritual. La caída de Babilonia simboliza la demolición de la conciencia corporal y las limitaciones mortales, mientras que la Nueva Jerusalén hace referencia a la meta de la vida, la conciencia de Dios.

El Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento, un tratado sobre las experiencias espirituales de Juan, el bienamado joven discípulo de Jesús, que estuvo con Él durante su muerte en la cruz. El Apocalipsis es un vasto y complejo tesoro de conocimiento espiritual, pero revelado de manera simbólica.

Está escrito:

Dichoso el que se mantenga despierto,
con su ropa a la mano,
no sea que ande desnudo
y sufra vergüenza por su desnudez.

~ Apocalipsis 16:15

En este pasaje, “mantenerse despierto” significa meditar incesantemente; “con su ropa a mano” significa mantener una perfecta y divina envoltura corporal. Estos requisitos son necesarios para la realización y el logro espiritual.

Y me volví para ver la voz
que hablaba conmigo;
y vuelto,
vi siete candeleros de oro,
y en medio de los siete candeleros,
a uno semejante al Hijo del Hombre,
vestido de una ropa que llegaba hasta los pies,
y ceñido por el pecho con un cinto de oro.
Su cabeza y sus cabellos eran blancos
como blanca lana, como nieve;
sus ojos como llama de fuego;
y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno;
y su voz como estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas;
de su boca salía una aguda espada de doble filo;
y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

Cuando le vi, caí como muerto a sus pies.
Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome:
No temas;
yo soy el primero y el último;
y el que vivo,
y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos.
Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

~ Apocalipsis 1:12-18

apocalipsis

La Revelación

Esta es la intensa experiencia espiritual y realización de un verdadero buscador que practica con sinceridad la meditación. La experiencia interior está expresada a través de simbólicas descripciones:

Y me volví.” Volverse significa “mirar hacia atrás”. No podemos mirar hacia atrás, ya que al volvernos, “atrás”  se convierte en “adelante”. “Volverse” es “mirar hacia adentro”. En Kriya Yoga se enseña al discípulo a concentrarse en el interior, a introvertir la conciencia mediante la práctica de la meditación. 

“Vi siete candeleros de oro.” Los siete candeleros de oro son candelabros que se encienden en el templo o la sinagoga, junto al sitio más sagrado, el altar. Es el estilo judío de adoración. Los siete candeleros son la representación simbólica de los siete centros ubicados en la columna vertebral y el cerebro. Un buscador puede percibir las siete luces doradas en los siete centros al sumergirse en la meditación profunda.

“En medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre.” Por encima de los cinco centros inferiores ubicados en la columna vertebral, existen dos centros espirituales en el cerebro, que representan al alma y a Dios. Entre los diferentes centros, el sexto centro es el centro de la conciencia del alma o conciencia del Cristo, el sitio donde reside el alma en el cuerpo humano. Este centro está ubicado cerca de la pituitaria. El séptimo centro es donde el poder de Dios se manifiesta en Su infinita potencialidad. 

“Vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve.” Si bien esta revelación describe a una persona, representa a una iluminación divina sin forma e impersonal. En el estado de meditación profunda el buscador experimenta en el cerebro una iluminación divina que recubre a todo el cuerpo y eventualmente al universo entero. Aunque la percepción de la luz divina puede ser de diferentes colores, es común experimentarla como una luz blanca como la nieve o como la leche. 

“Su voz como estruendo de muchas aguas.” Esto representa la percepción del sonido divino, el cual produce una extrema calma. Durante la meditación pueden oírse muchos sonidos. Al sonido incesante y continuo se le conoce como anahata nada en sánscrito. Se le ha descrito como un estruendo de aguas, como olas en el océano, una flauta, una caracola, una trompeta, un violín, y de otras formas. El sonido depende de la intensidad de la meditación y la concentración. El sonido divino conduce al discípulo hacia un estado superior de experiencia espiritual, hacia un nivel más elevado de conciencia. 

“Tenía en su diestra siete estrellas.” La mano es el símbolo de la actividad. Las siete estrellas representan los siete tipos de actividades que llevamos a cabo utilizando los siete centros de la columna vertebral y el cerebro. Luego de la revelación, estas actividades ya no son materialistas ni son gobernadas por la conciencia corporal. Las estrellas en la mano indican un completo control sobre la mente y los sentidos. Este buscador se halla inmerso en la conciencia del alma. 

“De su boca salía una aguda espada de doble filo.” La espada de doble filo es un símbolo de la lengua. La lengua es utilizada para hablar, y al mismo tiempo es utilizada para comer y beber. La lengua puede llevarnos al cautiverio o a la liberación. Una espada de doble filo es aguda y puede cortar en ambas direcciones, que metafóricamente significa “lo bueno y lo malo”. Para avanzar hacia el estado de realización, debemos liberarnos de lo bueno y de lo malo. Las antiguas escrituras hindúes dicen papa punya pasum hatva: “Uno debe matar los vicios y las virtudes” para ingresar al estado de samadhi, que es la realización de Dios. 

“Caí como muerto a sus pies.” En tanto el “Yo” burdo no muera, el buscador no podrá percibir al verdadero “Yo”, el Ser, el alma, el Cristo. La libertad por sobre la conciencia corporal despierta la conciencia espiritual. En la meditación profunda no hay pensamiento, ni mente, ni intelecto, ni ego, ni conciencia corporal, ni conciencia del mundo. 

“Él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas.” Esto significa el logro de la dicha espiritual y las bendiciones divinas. La mitología de India y las escrituras yóguicas dicen nitya vara abhaya karam: “Él se encuentra constantemente preparado para la bendición y para liberarse del temor.” 

“Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos.” Esta oración parece contradictoria, pero su mensaje espiritual es claro. Aquel que es el comienzo y el fin es eterno e inmortal. El alma es inmortal. La persona inmersa en la conciencia corporal no puede percibir al alma que mora en su interior; por lo tanto, simbólicamente, “estuve muerto”.  Al avanzar en el camino espiritual, percibimos la inmortalidad del alma.

Luego el ángel me mostró un río de agua de vida,
claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero,

y corría por el centro de la calle principal de la ciudad.
A cada lado del río estaba el árbol de la vida,
que produce doce cosechas al año, una por mes;
y las hojas del árbol son para la salud de las naciones.

~ Apocalipsis 22:1-2

Apocalipsis

El Trono de Dios

La gente imagina que Dios se encuentra en el cielo. Imaginan que Dios tiene forma. Olvidan que Dios es infinito, eterno y sin forma. Dios es omnipresente, omnisciente y omnipotente. No existe tiempo ni lugar en el que Dios no esté presente:

El cielo es mi trono,
y la tierra el estrado de mis pies.

~ Isaías 66:1

El sentido literal de este pasaje indica la calidad omnipresente del alma, pero en un sentido sutil, describe la manifestación de Dios en todo cuerpo humano. El cuerpo humano es un pequeño universo. El mundo material denso está compuesto de los cinco elementos densos: tierra, agua, fuego, aire y espacio, los cuales se manifiestan en los cinco centros inferiores de la columna vertebral. El cielo y el reino de Dios son los dos centros superiores, en el cerebro. El trono de Dios se encuentra en el cerebro humano, y el estrado de sus pies se halla a la base de la columna vertebral, la tierra. Todo cuerpo humano se halla impregnado de la presencia de Dios.

 Y cuando los fariseos le preguntaron
acerca de cuándo habría de venir el reino de Dios,
Jesús les respondió:

— El reino de Dios no vendrá con advertencia.
No dirán: “¡Miren, aquí está!” o “¡Allí está!”.
Porque el reino de Dios está dentro de ustedes.

~ Lucas 17:20-21

El reino de Dios se halla en el cerebro y en el sistema cerebro-espinal de todo ser humano. Jesús dijo:

Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan,
porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.

~ Mateo 19:14

La persona cuya mente, pensamientos, intelecto y ego han desaparecido en una pureza infantil y en un extremo amor, es capaz de unirse a Dios. Un ferviente deseo de espiritualidad, una atención constante, y la práctica sincera de la oración y la meditación son los medios para entrar en el estado de más profunda experiencia espiritual y realización de Dios.

El Río de Vida

La fuente de vida es Dios y solamente Dios. El Bhagavad Gita dice:

jivanam sarva bhuteshu

“Yo, Dios, soy la vida en toda la existencia.” (Bhagavad Gita 7:9) La fuente de la vida permanece en la fontanela, en la cima de la cabeza, la morada del Dios sin forma.

“Un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, y corría por el centro de la calle principal de la ciudad.” El trono de Dios representa la fontanela (el séptimo chakra, el centro de Dios), y el cordero es la pituitaria (sexto chakra, el centro del alma). El agua de vida, clara como el cristal, simboliza una vida pura y divina, impoluta y libre de todas las inclinaciones inferiores de la naturaleza corporal. Una persona espiritual y consciente de Dios lleva una vida clara y transparente. En las personas de conciencia corporal el agua de vida se encuentra contaminada debido a que sus actividades son egoístas, ilusorias, engañadas e incorrectas. 

El hombre moderno se halla preocupado por la contaminación ambiental y el equilibrio ecológico, pero solo unos pocos consideran los peligros de la contaminación mental y de un estilo de vida desequilibrado cargado de ira, orgullo, ego e inquietud. La contaminación en el río de la vida ocasiona miseria y sufrimiento.

La meditación puede hacer que el río de la vida se mantenga puro, divino y lleno de amor. El río de vida fluye a través de “la calle principal de la ciudad”. La fuerza vital del ser humano fluye desde el cerebro hacia la columna vertebral, y es dirigida hacia el exterior a través de los órganos de los sentidos. La calle principal de la ciudad es la columna. Dentro de la columna se encuentra el canal sushumna, el canal espiritual, el cual permite que el sonido, la luz y la vibración divinos fluyan como un río sagrado a través del cuerpo y del cerebro. Este canal espiritual es abierto a través de la meditación, y permite al buscador experimentar la divinidad. 

El Árbol de la Vida

“A cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce cosechas al año, una por mes.” Desde el centro de la pituitaria hasta el centro coccígeo hay seis centros: seis árboles en orden descendente, así como también seis árboles en orden ascendente. Los doce árboles representan también los doce meses. El fruto de la vida se manifiesta en todos estos centros y en las actividades asociadas a ellos. 

A un árbol se le conoce por sus frutos. Cuando llevamos una vida divina de conciencia de Dios y meditamos con regularidad, nuestras acciones son una ofrenda a Dios. Los frutos de tales acciones son divinos y dadores de vida; conducen a la inmortalidad. Las personas mundanas absortas en la conciencia corporal y en el olvido del alma disfrutarán también de los frutos de sus acciones: enfermedad, muerte y destrucción.

Inmortalidad

Cuando los buscadores sinceros llevan vidas divinas intoxicadas de Dios, se vuelve posible para ellos liberarse de los grilletes terrenales del cuerpo y alcanzar la inmortalidad, antes del final de su tiempo en la tierra. La Biblia dice:

Quiero decirles, hermanos,
que lo puramente material no puede tener parte en el reino de Dios,
y que lo corruptible no puede tener parte en lo incorruptible.
Pero quiero que conozcan el designio secreto de Dios:
No todos moriremos, pero todos seremos transformados
 

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos,
cuando suene el último toque de trompeta.
Porque sonará la trompeta,
y los muertos serán resucitados para no volver a morir.
Y nosotros seremos transformados.
 

Pues nuestra naturaleza corruptible se revestirá de lo incorruptible,
y nuestro cuerpo mortal se revestirá de inmortalidad.
 

Y cuando nuestra naturaleza corruptible
se haya revestido de lo incorruptible,
y cuando nuestro cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad,
se cumplirá lo que dice la Escritura:
«La muerte ha sido devorada por la victoria.
 

¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?»

~ 1 Corintios 15:50-55

Llevando una vida sensual de conciencia corporal no podremos heredar el reino divino. Identificándonos con el cuerpo mortal, no podremos alcanzar la inmortalidad. Este cuerpo es perecedero, propenso a constantes modificaciones y al cambio, pero detrás de esta envoltura mortal existe un alma invisible, inmortal e incorruptible, el espíritu de Dios. El maravilloso y eterno poder de Dios está oculto en todo templo corporal.

No debería condenarse al cuerpo burdo; este debería mantenerse activo y saludable. Es un vehículo para ayudarnos a meditar y realizarnos. Somos hijos de Dios. Deberíamos tratar de descubrir nuestra divinidad, lo cual nos liberará del temor a la muerte.

Jesús mostró el camino. Si realmente amas a Cristo, practica la meditación, con profundidad, de manera diaria y con sinceridad. Percibe que eres el alma inmortal, libre de las limitaciones mortales. No te revistas de una envoltura perecedera. Libérate de la conciencia corporal y establécete firmemente en la conciencia del alma, el camino a la inmortalidad y la realización de Dios.

El que guarda mi palabra,
nunca verá muerte.

~ Juan 8:51

 

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