¿Qué es la Realización del Ser?

realizacion del ser

Las claves para identificar si realmente hemos alcanzado la realización del Ser o autorrealización, explicadas por Paramahamsa Yogananda:

Qué es la realización del Ser

La realización del Ser consiste en saber –física, mental y espiritualmente- que somos uno con la omnipresencia de Dios; que no necesitamos orar para que ésta venga a nosotros, que no solamente estamos próximos a ella en todo momento, sino que la omnipresencia de Dios es nuestra propia omnipresencia, y nuestro ser es y será invariablemente siempre parte de la Divinidad.
Lo único que necesitamos hacer es tomar mayor conciencia de ello.

La prueba de la realización del Ser

Cuando una persona imagina algo de manera vívida, el objeto que visualiza se torna visible en forma de imaginación, sin que tenga realidad intrínseca alguna. Es preciso comprender la diferencia entre imaginación y realización del Ser.

La prueba esencial de la realización del Ser -de la conciencia de Dios presente en tu interior- consiste en ser verdadera e incondicionalmente feliz.

Si en la meditación experimentas cada vez más y más gozo, que fluye sin cesar, puedes tener la certeza de que Dios está manifestando en ti su presencia.

Toda interrupción en el fluir de la felicidad divina indica que existe alguna imperfección en la conciencia, la cual es preciso eliminar con la ayuda del gurú. Mediante la comunión constante con él, la meditación diaria y la fidelidad a sus preceptos, el sadhana que él ha prescrito, el gurú corregirá ese defecto.

No lograrás estar con el Señor por el solo hecho de creer que eres un ser divinamente iluminado; deberás mejorar, deberás perfeccionarte. Existe una gran diferencia entre la posibilidad de conocer a Dios y el conocerle de Verdad.

Solo mediante la humildad, la sabiduría y la devoción podrás tomar plena conciencia de su presencia. Es la persona humilde la que llega a conocer a Dios.

Aquellos que se adentran profundamente en la supraconciencia desarrollan automáticamente poderes espirituales extraordinarios y la capacidad de controlar las fuerzas de la naturaleza. Sin embargo, nadie que haya alcanzado el verdadero estado de conciencia divina utiliza jamás sus poderes de manera imprudente, ni por hacer ostentación de ellos.

Los hombres sabios son conscientes de que el Señor es el Único Hacedor y, humildemente, le devuelven los extraordinarios dones que Él les ha otorgado.

¿No es verdad que todo cuanto existe en el universo es un milagro? ¿No es acaso el hombre un milagro por el mero hecho de existir?

Si los seres humanos no están satisfechos con todas las maravillas que Dios ha creado, ¿por qué habrían de realizar los santos más milagros? De hecho, jamás lo hacen a menos que el Señor -por un motivo especial, generalmente insondable- les ordene hacerlo.

Extracto de Autobiografía de un yogui

Mucha gente cree o se imagina que cada maestro espiritual debe tener la salud y la fuerza de un Atlas. Esta suposición es infundada. Un cuerpo enfermizo no indica que el gurú no esté en contacto con los poderes divinos, de la misma manera que una larga y saludable vida no indica necesariamente la iluminación interna.

Las cualidades que distinguen a un maestro no son de naturaleza física, sino espiritual.

Muchos desorientados buscadores de Occidente piensan erróneamente que un orador elocuente o un escritor de asuntos metafísicos ha de ser un maestro.

Los rishis, sin embargo, han indicado que la prueba decisiva de un maestro es su facilidad para entrar a voluntad en el estado de suspensión del aliento y la conquista de una bienaventuranza inmutable.

Únicamente por estos logros puede un ser humano demostrar que ha dominado a maya, la dual ilusión cósmica.

 

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