Paramahamsa Yogananda: Biografía

Paramahamsa Yogananda (1893-1952) es considerado el padre del yoga en occidente. Fue el primer maestro espiritual de la India en establecerse de manera permanente en el mundo occidental (1920) y enseñar la práctica del Yoga, la ciencia espiritual para establecer contacto con Dios a través de métodos definidos de eficacia universal.

Aunque a través de esta biografía o mediante la lectura de una pequeña selección de las enseñanzas y frases de Yogananda podamos tener una vislumbre de su vida y mensaje, es sumamente aconsejable la lectura de su Autobiografía de un yogui, uno de los más aclamados libros espirituales del siglo 20.

Paramahamsa Yogananda

Nacimiento

Siendo Paramahamsa Yogananda apenas un niño, Swami Vivekananda -el primer maestro espiritual de la India en visitar Occidente- afirmaba respecto de su labor allí: 
Yo senté las bases de la espiritualidad, pero después de mí vendrá un mahayogi que les enseñará cómo realizar a Dios a través del yoga.

Mukunda Lal Ghosh -quien luego sería mundialmente conocido como Paramahamsa Yogananda- nació el 5 de enero de 1893, en la ciudad de Gorakhpur, al noreste de la India, cerca de los Himalayas. Fue el cuarto hijo -y el segundo varón- de una adinerada familia de ocho hermanos: cuatro hombres y cuatro mujeres.

Sus padres, Bhagabati Charan Ghosh y Gyana Prabha, era discípulos del gran maestro de Kriya Yoga, Shri Lahiri Mahasaya, y pertenecían a la casta de los kshatriyas.

Los Padres de Yogananda
Sus padres: Bhagabati Charan Ghosh y Gyana Prabha

Poco antes de su nacimiento, en una ocasión el maestro Lahiri Mahasaya había asegurado a Gyana Prabha que su hijo seguiría su sendero.

Tiempo después, encontrándose ante una gran cantidad de discípulos, Lahiri Mahasaya pidió a Gyana Prabha que se acercase junto con su bebé, el maestro sentó al niño en sus piernas, y colocando la mano sobre su frente le bendijo. Luego dijo:
Madrecita, tu hijo será un yogui. Como un motor espiritual, él conducirá muchas almas al Reino de Dios.”

Su Niñez

Criado y educado en el yunque de la disciplina paternal y el amor maternal de este matrimonio espiritualmente avanzado, la chispa del fervor espiritual crecía en él día a día, hasta que se convirtió en una luz totalmente resplandeciente.

El retrato de Lahiri Mahasaya formaba parte del altar familiar, y tuvo un significativo papel en la vida espiritual de Shri Yogananda durante su niñez.

Yogananda a los 5 años
A sus 5 años

A la edad de ocho años, Mukunda contrajo el mortal cólera asiático. Los médicos afirmaron que no había esperanza de curación. Hallándose en su lecho de muerte y demasiado débil para moverse, oyó que su madre le pedía que levantase la vista para ver el retrato de Lahiri Mahasaya, y que se inclinara mentalmente ante él, y que el Maestro le salvaría.

Al elevar la mirada, el niño y su madre observaron una luz que emanaba del retrato y envolvía al niño y a toda la habitación. Mukunda sintió que los síntomas de la enfermedad se habían ido. Se levantó y se inclinó a los pies de su madre, agradecido por la inconmovible fe que ella tenía en su gurú.

Visiones divinas y otros sucesos que reflejaban su poder espiritual le acompañaron desde su niñez y adolescencia.

La madre de Mukunda (Yogananda), Gyana Prabha, falleció en 1904, cuando el niño tenía once años. Esta dolorosa pérdida incrementó aún más su deseo de renunciar al mundo para buscar a Dios, la Madre Divina.

Lahiri Mahasaya, Gurú de los padres de Yogananda
Lahiri Mahasaya, Gurú de los padres de Yogananda

Adolescencia

A sus 13 años, Mukunda y dos de sus amigos abandonaron secretamente el hogar con el plan de viajar a los Himalayas y encontrar allí algún maestro que les iniciase en las elevadas técnicas yóguicas y permanecer viviendo en esa sagrada atmósfera hasta hallar a Dios.

Tras realizar los amigos un largo viaje en tren, Ananta, el hermano mayor de Yogananda, a través de telegramas y ofrecimientos de recompensa logró desde la distancia que fuesen capturados cuando se encontraban en la estación de Hardwar, ya a los pies de los Himalayas, y fueron regresados nuevamente a su hogar familiar en Calcuta.

A raíz de este incidente, su padre hizo prometer a Mukunda que no abandonaría el hogar familiar hasta haber concluido al menos la escuela preparatoria.

Mukunda fue siempre un líder natural entre sus amigos y conocidos de la escuela. Era físicamente muy delgado, y gustaba de las actividades deportivas.

Swami Satyananda Giri
Swami Satyananda (Manomohan), amigo de la niñez de Mukunda.

A través de sus prácticas de fútbol conoció a Manomohan Majumdar -quien más adelante se convirtió en el reverenciado Swami Satyananda Giri, maestro de Kriya Yoga-. Manomohan tenía unos diez años de edad (era tres años menor que Mukunda). Ambos desarrollaron una profunda amistad espiritual.

A través de un conocido de la familia que pertenecía al movimiento espiritual denominado Radhasoami, Mukunda aprendió -teniendo alrededor de doce años- sus métodos para oír el Sonido Divino y percibir la Luz Divina, en los que tuvo un rápido éxito gracias a su dedicación.

Por otra parte, su padre Bhagabati le había enseñado algunas partes introductorias y simplificadas de la técnica de Kriya Yoga, que también practicaba disciplinadamente -aunque en Kriya no obtuvo grandes resultados sino hasta ser iniciado apropiadamente por Shastri Mahasaya más adelante-.

Con frecuencia, los niños Mukunda y Manomohan (Yogananda y Satyananda) se encerraban -bajo el pretexto de sus estudios- en la habitación de Mukunda, y pasaban noches enteras en meditación y japa (cantos devocionales). Mukunda enseñó a Manomohan cómo percibir el Sonido y la Luz divinas, y cuando Manomohan aprendió posteriormente el Kriya Yoga, lo practicaban juntos también.

Durante su adolescencia, motivado por su fervor espiritual, solía visitar a personas santas, con la esperanza de encontrar a su gurú. Solía además visitar templos, lugares sagrados, y alrededor de los 14-15 años solía frecuentar lugares de cremación para realizar sus prácticas espirituales sobre cadáveres y huesos humanos. (Muchos yoguis realizan este tipo de prácticas como forma de desapegarse de los intereses mundanos y experimentar lo efímero de la vida terrenal).

A sus doce años, Mukunda había conocido en Benarés a Swami Pranavananda, discípulo de Lahiri Mahasaya. Este swami tenía el poder de aparecer físicamente materializado en diferentes lugares al mismo tiempo, habilidad de la cual Mukunda fue un maravillado testigo.

Swami Pranavananda, "el santo con dos cuerpos"
Swami Pranavananda, "el santo con dos cuerpos", discípulo de Lahiri Mahasaya.

Posteriormente en su adolescencia conoció también a un muy elevado yogui, Nagendranath Bhaduri -conocido como Bhaduri Mahasaya-. Este santo solía levitar en su habitación durante su práctica espiritual. El joven Mukunda le visitaba con frecuencia.

Un libro que contenía las enseñanzas de Shri Ramakrishna Paramahamsa -gran difusor de la universalidad de todas las religiones- acompañó a Mukunda durante toda su adolescencia como fuente de inspiración. Este libro había sido escrito por su discípulo Brahmananda.

Probablemente a causa de ello, Mukunda se convirtió en un visitante asiduo de Belur Math, la sede en Bengala de la Misión Ramakrishna. Allí conoció a Swami Prajnananda -también conocido como Rakhal Maharaj-, el presidente de dicha organización. Este swami sentía un especial afecto hacia el joven.

Conoció además al santo Mahendranath Gupta -conocido simplemente como Maestro Mahasaya-. Este santo, gran devoto de la Madre Divina Kali, era discípulo del gran Ramakrishna Paramahamsa (1836-1886), y fue autor del famoso libro El Evangelio de Sri Ramakrishna. Yogananda visitaba a este maestro con frecuencia y tuvo muchas experiencias espirituales con él.

En una ocasión, el joven pidió al Maestro Mahasaya que le aceptase como discípulo. La misma petición había hecho antes a Swami Prajnananda. Pero ambos se negaron, ofreciéndole una respuesta similar: “Yo no soy tu gurú. Él está en camino. Muy pronto lo tendrás.”

Maestro Mahasaya, discípulo de Sri Ramakrishna
Maestro Mahasaya, discípulo de Shri Ramakrishna Paramahamsa

Encuentro con su Primer Maestro, Shastri Mahasaya

Poco tiempo después de su frustrada huida hacia los Himalayas, el padre de Mukunda y su hermano mayor, Ananta, decidieron contratar a un erudito profesor de sánscrito, con el fin de que el joven estudiase junto a él las distintas filosofías, las escrituras y la gramática del idioma sánscrito en el cual las mismas se encuentran escritas, y de esta manera se aplacase su deseo de aprender junto a los yoguis de los Himalayas.

Ellos no sabían que este no era un simple estudioso: se trataba de un maestro realizado de Kriya Yoga, discípulo de Shri Lahiri Mahasaya. Su nombre de familia era Ashutosh Chattopadhyay, pero a causa de su erudición se le conocía por el respetuoso nombre de Shastri Mahasaya. (“Shastri” hace alusión a alguien que conoce profundamente las escrituras, los “shastras“).

Yogananda a los 16 años
En el extremo derecho, Yogananda a los 16 años. Detrás de él, Acharya Shastri Mahasaya.

Este yogui era una persona de familia, casado, y tenía una hija. Su simplicidad externa, su humildad y su suave voz no permitían reconocer fácilmente la magnitud de su estatura espiritual. El padre de Yogananda, Bhagabati, no sabía que este pundit (erudito) era su condiscípulo, y menos aún sabía que alguna vez Lahiri Mahasaya se había referido a él como un rishi (sabio) iluminado.

Feliz de contar con esta sagrada compañía, Mukunda recibió de él la sagrada iniciación en Kriya Yoga, y con frecuencia el santo le compartía historias de Lahiri Mahasaya y de Babaji Maharaj. Aunque en el pasado había experimentado con diferentes técnicas, ahora el joven se consagró completamente al camino de Kriya Yoga de Lahiri Mahasaya. Era normal que sus prácticas se extendieran por más de doce horas seguidas.

Su práctica era tan intensa y prolongada que en pocos días alcanzó el logro espiritual de kechari mudra, y pronto recibió la siguiente iniciación -en un nivel superior de Kriya-. Yogananda se refería a Shastri Mahasaya como su Gurudev, y solía llevar a sus amigos para que se iniciasen con el maestro.

Hacia el final de su vida terrenal, Shastri Mahasaya recibió la ordenación monástica bajo el nombre de Swami Kevalananda. Pero en ese momento el maestro no era un monje aún, y Mukunda estaba decidido a seguir el camino monástico de la renunciación en lugar de tener un empleo y formar una familia.

Durante un tiempo, el joven Yogananda se interesó también por desarrollar poderes mentales y yóguicos. Experimentó exitosamente con el poder de la palabra, la hipnosis, la adivinación y el espiritismo.

Shastri Mahasaya (Swami Kevalananda)
Shastri Mahasaya (Swami Kevalananda), primer maestro de Yogananda

Yogananda encuentra a su Gurú Swami Shriyukteshwar Giri

A pesar del natural descuido de sus estudios, pudo cumplir con la promesa hecha a su padre de finalizar sus estudios secundarios, en junio de 1909.

Poco tiempo antes, Mukunda había conocido en un evento a Swami Dayananda, discípulo del renombrado Swami Jnanananda Maharaj, y director de la organización espiritual Bharat Dharma Mahamandal, ubicada en la sagrada ciudad de Benarés.

Yogananda percibió a este swami como un ejemplo de desapego y renunciación, y junto a su amigo Jitendra Nath decidieron que llegado el momento solicitarían ser aceptados dentro de su ashram (ermita) en Benarés para recibir entrenamiento monástico.

Swami Dayananda
Con Swami Dayananda en su regreso a la India.

En octubre de 1909, habiendo cumplido su promesa, Mukunda anunció su decisión de abandonar su hogar y vida familiar para seguir el camino monástico de la renunciación, a pesar de los esfuerzos de su padre y las recomendaciones de Shastri Mahasaya para que no lo hiciese puesto que no era necesario para hallar a Dios.

Mukunda y su amigo Jitendra fueron aceptados en el ashram de Swami Dayananda en Benarés. La fuerte inclinación de Mukunda hacia la meditación no fue bien recibida por los otros residentes, quienes le asignaron más responsabilidades y tareas de las que le hubiesen correspondido, pero a pesar de cumplirlas solían criticar e insultar a Mukunda por sus largos períodos de meditación.

Al regresar Dayanandaji de un viaje y enterarse de la situación, instruyó a los residentes a que dejasen tranquilo a Mukunda, pero aunque las críticas e insultos se detuvieron, las numerosas responsabilidades y tareas en el ashram impedían la práctica prolongada y profunda de la meditación, que era la principal aspiración de Mukunda.

En su libro Yogananda Sangha, por Swami Satyananda Giri -amigo de la niñez de Yoganandaji y discípulo de Swami Shriyukteshwar- se relata el primer encuentro entre Mukunda y su Sadgurú.

Encontrándose el joven residiendo en el ashram de Benarés, su padre y otros familiares se sintieron preocupados por él. Era claro que el joven quería continuar con sus prácticas de Kriya y al mismo tiempo recibir entrenamiento y ordenación monástica. La familia, en tanto, no quería perder al joven.

Apareció una opción que cumplía con los deseos del joven y los de su familia. Un tío de Mukunda, el establecido abogado Sarada Prasad Ghosh, era discípulo de Lahiri Mahasaya, al igual que su hermano Bhagabati.

Él propuso: “Nuestro Priya Babu [refiriéndose a Priyanath Karar, ahora conocido como Swami Shriyukteshwar Giri] de Serampore es discípulo de nuestro Gurú Lahiri Mahasaya. Él se ha convertido ahora en un sannyasi (monje), y acaba de irse a Benarés por un tiempo. ¿Por qué no le escribimos diciéndole que quizás él pueda hacer que Mukunda recapacite y hacerlo regresar al hogar?”

Siguiendo esta propuesta, se le envió una carta a Shriyukteshwarji y otra a Mukunda, sugiriéndole que visitase a este santo. Posteriormente Shriyukteshwarji envió a alguien para que contactase a Mukunda en el ashram Bharat Dharma Mahamandal.

Mukunda se sintió impulsado a encontrarse con este swami y salió rumbo a una determinada zona de Benarés. Allí vio, a lo lejos, a un swami de majestuosa presencia, caminando lentamente con su bastón, en su caminata vespertina. Por un momento sus ojos se encontraron, y Mukunda se acercó al swami.

Swami Shriyukteshwar le preguntó: “¿Eres el sobrino de Sarada Babu? Ven conmigo.”
Caminaron hacia Pranavashram, el ashram fundado en Benarés por Shriyukteshwarji. Allí vivía también la madre del maestro.

Desde ese día, Mukunda aceptó a Swami Shriyukteshwar como su Sadgurú, le entronizó en su corazón, y entregó su vida a la voluntad de su Maestro. Naturalmente el joven no era un principiante espiritual en el momento en que conoció a Shriyukteshwar: había ya alcanzado un elevado nivel de logro espiritual como consecuencia de sus años de práctica intensa de Kriya bajo la guía de Shastri Mahasaya.

Swami Shriyukteshwar Giri
Swami Shriyukteshwar Giri

Swami Shriyukteshwar instruyó a su discípulo a que regresase a su hogar familiar en Calcuta e iniciase sus estudios universitarios. Le brindó además la dirección de su ashram en Serampore (a 24 kilómetros de Calcuta) para que le visitase allí al cabo de cuatro semanas

Mukunda experimentaba una reticencia a regresar nuevamente al nido familiar, pero los días en el ashram de Benarés empeoraron, y al cabo de tres semanas decidió dejar el ashram de Dayananda y regresar a su hogar en Calcuta. Lo mismo hizo su amigo Jitendra.

Inició sus estudios universitarios en julio de 1910 en el Scottish Church College de Calcuta, lo cual hizo muy feliz a su padre. No obstante, consagraba la mayor parte de su tiempo y atención a la práctica de Kriya Yoga y a visitar a su Maestro en Serampore.

Aunque algunos amigos y conocidos criticaron a Mukunda por su cambio de gurú, a él no le importó. Incluso mantuvo su contacto con Shastri Mahasaya, a quien siguió llamando “Gurudev” mientras que a Shriyukteshwar le llamaba “Guianagurudev” (guiana significa sabiduría).

Solía organizar reuniones con amigos y conocidos de inclinaciones espirituales, donde se combinaba el canto devocional y períodos de meditación. A muchos amigos les llevaba a ser iniciados en Kriya por Shastri Mahasaya -incluso luego de conocer a Shri Shriyukteshwar-.

Años de Entrenamiento con su Maestro

En la universidad asistió a clases de la Biblia, y allí se sorprendió por la cantidad de referencias bíblicas que eran una clara alusión metafórica a las prácticas y experiencias meditativas.

En el ashram del Maestro en Serampore, Mukunda disfrutaba de la profunda sabiduría y realización espiritual de Shriyukteshwar, a quien observó numerosas veces en el estado supremo de unión con Dios, el estado sin pulso ni respiración conocido como nirvikalpa samadhi. Por otra parte, el maestro era excepcionalmente estricto y duro al disciplinar a sus discípulos, razón por la cual muchos le temían o se alejaban.

Pocos meses después de conocerle, gracias a las bendiciones de su gurú, Mukunda pudo comenzar a ganar peso y dejar atrás la extrema delgadez y los males del estómago que le aquejaban. Con el paso del tiempo fue testigo de numerosas curaciones efectuadas por el maestro en personas con tuberculosis, diabetes, epilepsia, parálisis y otras enfermedades.

La perspectiva de continuar con sus estudios universitarios y las tareas que le asignaba Shriyukteshwar en el ashram despertaron nuevamente en su interior el deseo de buscar a Dios en la quietud de la prolongada meditación en las soledades de los Himalayas.

Seis meses luego de conocer a Shriyukteshwar, Yogananda decidió partir rumbo la sagrada región para dedicarse allí a la práctica profunda. Su profesor de sánscrito en la universidad le había hablado acerca de un elevado discípulo de Lahiri Mahasaya llamado Ram Gopal Muzumdar, que había alcanzado la realización mediante intensas prácticas de Kriya en las cuevas de Bengala.

Ram Gopal Muzumdar
Dibujo de Ram Gopal, "el santo que no duerme". Discípulo de Lahiri Mahasaya.

El profesor le dijo que este yogui no dormía, sino que permanecía en elevada conciencia cósmica. Su residencia se encontraba en Ranbajpur, cerca de Tarakeswar. El joven yogui esperaba visitar a este santo y solicitarle instrucciones y guía espiritual, para luego continuar su camino a los Himalayas y meditar allí en profunda soledad.

Luego de caminar por horas en medio de campos de arroz bajo el inclemente sol de la India y a punto de desmayarse en esa soledad, Ram Gopal se presenta ante el joven en el camino, demostrándole que a través de su omnisciencia conocía el propósito de su visita, su huida de su maestro y demás detalles.

El yogui le dijo: “Veo que estás huyendo de tu Maestro. Él tiene todo lo que tú necesitas. Debes regresar a él. Las montañas no pueden ser tu gurú. Los Himalayas no tienen ningún monopolio sobre los santos. Lo que uno no se preocupa de hallar dentro de sí, no puede descubrirlo transportando el cuerpo de acá para allá.

¿Puedes disponer de un cuarto pequeño, en donde puedas cerrar la puerta y estar solo? Esa es tu cueva. Esa es tu montaña sagrada. Allí es donde encontrarás el reino de Dios.”

El omnisciente yogui condujo al joven hasta su casa y allí conversaron y meditaron juntos. Le aseguró que pronto su maestro le concedería el samadhi, y le relató su milagroso encuentro con Mahavatar Babaji. En el transcurso de la noche, Yogananda veía, tanto con los ojos abiertos como cerrados, la resplandeciente energía espiritual que resplandecía en toda la habitación, como producto del magnetismo espiritual del santo.

Al amanecer, el gran yogui dijo al joven que debería partir y regresar con su gurú. Lamentando tener que dejarle, Mukunda no pudo evitar las lágrimas.

Shriyukteshwarji no se enojó por la partida del joven, y a su regreso le recibió como si nunca se hubiese ido.

Pocos días después, el Maestro le dijo: “Pobre muchacho, las montañas no pueden darte lo que tú quieres.” Mediante un suave golpe en el pecho, el maestro le confirió el largamente anhelado estado de samadhi.

El alma de Yogananda se retiró del cuerpo, su respiración se detuvo, y su conciencia se expandió hasta el Infinito, volviéndose consciente de toda la creación, desde el majestuoso movimiento de las galaxias hasta cada diminuta partícula de materia, experimentando el gozo absoluto de la unión con Dios.

Al regresar a su cuerpo, Mukunda agradeció a su Maestro por concederle la suprema experiencia. Eventualmente, el Maestro le enseñó cómo ingresar en dicho estado a voluntad, y cómo transmitirlo a otras personas que se encuentren preparadas.

Ashram de Shriyukteshwar en Serampore
Yogananda a los pies de Shriyukteshwar, en el ashram de Serampore.

Con el transcurso de los años, el Maestro transmitió al discípulo sus conocimientos en astrología, en las sagradas escrituras, y le permitió ser testigo de milagrosos sucesos.

En una ocasión, experimentando un fuerte y agónico dolor, Mukunda se dejó caer a los pies de su gurú, sintiéndose morir, diciendo: “Maestro, te entrego mi vida.” El Maestro tomó su cabeza en su regazo y con su divino poder le curó. Se llamó al doctor, quien encontró al joven aún débil y le tomó algunas muestras para el laboratorio.

Al día siguiente el doctor regresó con los resultados, y se sorprendió al ver al joven sentado, conversando y sonriente, puesto que los resultados arrojaron que su enfermedad era el fatal cólera asiático. El divino maestro a través de su poder había impedido que el joven iniciase un viaje a Cachemira, con el fin de que permaneciese a su lado cuando la fatal enfermedad se presentase.

Llegado el momento de rendir los exámenes para obtener su licenciatura, debido a su dedicación a sus actividades espirituales, Mukunda no se encontraba preparado para afrontarlos.

Shriyukteshwar le instruyó a que solicitase ayuda a su amigo Romesh, y con la decisiva guía académica de este amigo y las bendiciones de su maestro, Yogananda -a quien sus compañeros solían llamar “monje alucinado”- aprobó los exámenes de la Universidad de Calcuta para convertirse en Licenciado en Letras, en junio de 1914.

Yogananda en 1915
Swami Yogananda Giri en 1915

Mukunda se convierte en Swami Yogananda Giri

Poco antes de finalizar sus estudios, él y sus amigos Manomohan (Satyananda) y Basu Kumar Bagchi (Dhirananda) habían abierto su propio ashram, y con este fin encontraron un humilde sitio y construyeron un pequeño ashram en Muraripukur, Calcuta. Era una simple choza, pero allí practicaban Kriya Yoga, cantos devocionales y organizaban reuniones ocasionalmente. Varios años antes, los tres se habían comprometido a seguir el camino monástico tan pronto como cada uno finalizase sus estudios.

Mientras tanto, su padre Bhagabati solicitó de sus superiores en la compañía del Ferrocarril Bengala-Nagpur permiso para reestructurar ciertas áreas importantes de la compañía, con la finalidad de crear un importante puesto en la misma que sería ocupado por su hijo Mukunda.

Los tres amigos necesitaban de dinero para desarrollar su nuevo ashram, y Bhagabati sabía esto. Encontrándose con su hijo, Bhagabati ofreció a Mukunda este importante puesto en la compañía, por el cual tendría el increíble salario mensual de 600 rupias. Era un salario extremamente alto, teniendo en cuenta que elevados funcionarios del gobierno en la India gozaban de un sueldo de 250 rupias.

Bhagabati incluso presentó a su hijo el contrato, y solo era necesario que este firmara. Le explicó a su hijo que con ese salario podría construir y desarrollar el ashram. Mukunda dijo que lo pensaría unos días, y tras reunirse con sus amigos y evaluarlo juntos toda la noche, decidió rechazar el empleo, y propuso a su padre que ofreciese ese puesto a su primo Prabhas Chandra Ghosh, que era una persona espiritual y también muy capacitada para dicho empleo.

Ashram de Serampore
Satsang en el ashram de Serampore

Pocos días después, en julio de 1914, Mukunda pidió humildemente a Swami Shriyukteshwar que le ordenase como swami -algo a lo que el maestro se había negado varias veces en años anteriores-. Esta vez el maestro estuvo de acuerdo, y al día siguiente le confirió la iniciación monástica. De esta manera, Mukunda dejó atrás su nombre de familia y adoptó el nombre de Swami Yogananda Giri.

Yogananda significa Felicidad (Ananda) a través de la unión divina (yoga). Entre las distintas subdivisiones de la orden de los swamis, Swami Shriyukteshwar pertenecía a la rama Giri (montaña), por lo cual Yogananda pertenece a dicha rama.

A petición y sugerencia de su padre y amigos, Yogananda comienza a cursar una maestría, pero pronto la abandona. Se involucra en muchas actividades, como mantener el pequeño ashram fundado, desarrollar nuevos centros de la organización fundada por su maestro, brindar sus primeras conferencias…

En septiembre de 1916 acepta una oportunidad de viajar a Japón a través de los esfuerzos de una asociación dedicada a financiar a jóvenes hindúes para que cursen estudios en artes y ciencias en dicho país y luego regresen a India y devuelvan gradualmente el costo financiero de dicha oportunidad.

Con la esperanza de divulgar las enseñanzas de la India en dicho país -muy admirado en oriente en aquella época- Yogananda se corta el cabello y vuelve a vestir como Mukunda. Luego de un viaje por mar de un mes, llega a su destino. Pero la atmósfera de materialismo y promiscuidad que encontró le decepcionaron y al cabo de una semana decidió regresar a la India.

Foto para su viaje a Japón (1916)
Swami Yogananda (1916). Foto para su pasaporte para el viaje a Japón.

Fundación de una Escuela al estilo Védico

Inspirado por la escuela Shantiniketan iniciada por Rabindranath Tagore, surgió en Swami Yogananda Giri la idea de fundar una escuela que enseñase el arte de vivir, en donde los estudios académicos se encuentren acompañados con la enseñanza de valores morales, espirituales, disciplina espiritual, cantos devocionales, deportes, jardinería, yoga y meditación.

Swami Shriyukteshwar apoyó esta idea, expresando la necesidad del florecimiento de este tipo de instituciones que promuevan el modelo védico integral de educación bajo la guía de un gurú. Gracias a la generosidad del maharaja de Kashim Bazar, en 1917 se fundó en el poblado de Dihika la Brahmacharya Vidyalaya, inicialmente con solo 7 niños residentes.

Los tres amigos -Yogananda, Manomohan y Basu Kumar- dirigían la escuela. Shastri Mahasaya era profesor residente de la misma, y enseñaba sánscrito además de impartir enseñanza espiritual, clases sobre el Gita y otras escrituras. Los estudiantes mayores que se encontraran preparados y lo solicitaban, eran iniciados por Shastri Mahasaya en Kriya Yoga -al estilo tradicional-.

Con el creciente número de alumnos inscritos para esta escuela residencial, en 1918 la escuela fue trasladada a Ranchi, a un terreno mucho más grande. La escuela incorporó una mayor cantidad de alumnos y profesores.

El año anterior (1917), Yogananda había conferido a su amigo Basu Kumar la ordenación monástica, con el nuevo nombre de Swami Dhirananda Giri. En 1919, finalizados los estudios de este, haría lo mismo con Manomohan, confiriéndole el nombre de Swami Satyananda Giri.

Escuela de Ranchi (1918)
Escuela de Ranchi (1918). Sentados en el centro, de izquierda a derecha: Shri Shastri Mahasaya, el maharaja de Kashim Bazar y Swami Yogananda.

Paramahamsa Yogananda y su Viaje al Occidente

A mediados de 1920, hallándose en la bodega de la escuela de Ranchi, Yogananda tuvo una visión en la que vio una gran audiencia de rostros americanos escuchándole. Inmediatamente comprendió que era la señal de que debía ir a América para difundir allí sus enseñanzas.

Rápidamente todos los niños, profesores y colaboradores lo supieron. Inmediatamente preparó sus maletas y partió hacia Calcuta tras una emotiva despedida.

Yogananda no contaba con recursos financieros para su plan. Compartió sus planes con todos sus amigos y conocidos, y así supo que ese año se realizaría en la ciudad estadounidense de Boston un Congreso Internacional de Religiones Liberales.

Maitra Mahasaya, un maestro de la organización Brahmo Samaj, era miembro del comité de dicha convención y le propuso a Yoganandaji que participara de la misma como representante de la India. Al consultar con Shriyukteshwar, el maestro le alentó a aceptar la oportunidad.

Muy triste por la partida de su hijo hacia un lejano rincón del planeta, Bhagabati no obstante contribuyó con una elevada suma de dinero para financiar el viaje. “Te doy ese dinero, no en mi condición de padre, sino como fiel discípulo de Lahiri Mahasaya. Marcha, pues, a las tierras de Occidente y distribuye allí las liberadoras enseñanzas del Kriya Yoga.”

Durante las siguientes semanas y con motivo de su inminente viaje a América, se realizó la impresión y publicación de su primer libro, La Ciencia de la Religión, cuyo primer borrador había redactado durante su viaje de regreso desde Japón unos años antes.

Algo inquieto por los rumores acerca del materialismo occidental y sus posibilidades de adaptarse a dicha cultura sin perder sus exigentes condiciones espirituales y monásticas, hallándose en su rincón de meditación en su hogar en Calcuta, Yogananda decidió sentarse en meditación y oración hasta que oyese la voz de Dios bendiciendo su viaje.

Tras horas de intensa oración, oyó que alguien golpeaba a la puerta. Al levantarse y abrir, vio que se trataba de Babaji Maharaj. El inmortal Maestro le bendijo y le dijo que fue él quien le escogió para difundir el mensaje de Kriya Yoga en Occidente, y que en el futuro la bendita técnica científica de realización se difundiría en todos los países.

En agosto de 1920 llegó el día. Luego de despedirse de todos en el puerto, Yogananda abordó “The City of Sparta”, el primer barco de pasajeros que partía rumbo a América luego de la Primera Guerra Mundial. A último momento llegó Swami Shriyukteshwar, se le permitió un breve ingreso al barco, y se despidió de su discípulo, entregándole en la despedida una copia de su libro La Ciencia Sagrada.

Durante el viaje, advirtió que sus compañeros de viaje evitaban acercársele: en esos años Yogananda tenía una gran barba. Pronto decidió afeitarse y la situación con sus compañeros de viaje mejoró.

Durante ese viaje de más de un mes, un compañero de viaje pidió al joven swami que brindase una conferencia, a lo cual accedió. Dicha conferencia en el barco fue bien recibida y gracias a ella recibió muchas invitaciones para dar conferencias ante diferentes organizaciones estadounidenses.

Paramahamsa Yogananda en Boston (1920)
Paramahamsa Yogananda y otros delegados del Congreso Interreligioso en Boston

Primeros Años en los Estados Unidos

Habiendo arribado a Estados Unidos a fines de septiembre, el 6 de octubre Yogananda brindó su primera conferencia en dicho suelo, en el congreso interreligioso, que fue muy bien recibido. El tema de la misma fue “La Ciencia de la Religión”, con un mensaje que enfatizaba la unidad esencial que comparten todas las grandes religiones.

Al poco tiempo de su llegada ya contaba con un pequeño grupo de seguidores en Boston, entre los que se contaban la Srta. Hayes (Hermana Yogamata) y el Dr. Lewis. Este último fue iniciado por Yogananda en Kriya Yoga a la manera tradicional, y su ayuda fue muy importante durante el período en que el maestro vivió en Boston (1920-1924). Este discípulo alcanzó un muy elevado estado de desarrollo espiritual.

Yogananda con el Dr. Lewis
Swami Yogananda con el Dr. Lewis

Entre 1920 y 1930, su padre siguió enviándole 400 rupias cada mes. Asimismo, su primo y devoto Prabhas Chandra Ghosh brindó un importante apoyo financiero a Yogananda durante esta etapa en América.

No obstante, el ritmo de expansión de la obra era lento. La costumbre en la India era fijar la donación por la iniciación en Kriya Yoga en la considerable suma de cinco rupias, algo establecido por Lahiri Mahasaya. Al llegar a Estados Unidos, Yoganandaji estableció inicialmente que sean cinco dólares, lo cual era una suma demasiado pequeña para la acaudalada población de aquella economía liberal.

Años antes, durante el viaje de regreso desde el Japón hacia la India, el monje había conocido y entablado cierta amistad con Mohammed Rashid, nacido en India pero una mentalidad y comportamiento occidental y una afición por viajar.

Años después, Rashid buscó y se reencontró con Swami Yogananda en los Estados Unidos. Rashid fue clave en la expansión de la obra de Yogananda en el país. Indicó al swami que las muestras de simplicidad, desapego material y financiero no eran bien vistas en esta cultura orientada al éxito material y no le ayudarían a expandir su influencia.

El maestro aceptó la ayuda de Rashid, quien se encargó desde entonces de utilizar fondos para financiar publicidad en importantes periódicos anunciando las conferencias, rentar costosos salones y anfiteatros de prestigio, arreglar la colocación de anuncios con la imagen del maestro en puntos estratégicos de la ciudad, y otras estrategias que lograron atraer multitudes a sus conferencias e incrementar sus ingresos a través de la venta de entradas para las mismas.

Pronto el swami abrió un pequeño ashram en Boston, y en 1922 solicitó a través de una carta a la India a su amigo Swami Dhirananda que viajase a los Estados Unidos y se uniese a él para ayudarle con la obra.

La ayuda de Rashid fue determinante para el éxito de la gira que el maestro realizó en 1924, y gracias a los ingresos generados por la misma, a la generosidad de estudiantes y a un préstamo solicitado, se pudo concretar la compra de lo que sería la sede central de su organización, en Los Angeles.

Auditorio completo en una de sus conferencias
Concurrentes a una de sus conferencias

Así resumió el maestro sus inicios en los Estados Unidos: 
Debido a la generosidad de mi padre, pude permanecer en América después que terminó el Congreso. Cuatro años felices pasaron en Boston, en humildes circunstancias. Daba conferencias, dictaba clases y escribí un libro de poemas, ‘Cantos del Alma’.

En el verano de 1924 inicié en viaje transcontinental. Hablé ante miles de personas en las principales ciudades, terminando mi viaje con unas vacaciones en la parte norte del territorio de Alaska. 

Con la ayuda de generosos estudiantes, a fines del año 1925 ya tenía establecida una sede central americana ubicada en el Mount Washington, en la ciudad de Los Angeles, California.

Los años pasaron con rapidez. Ofrecí conferencias en cada parte de mi nueva tierra, y dirigí la palabra a cientos de clubes, colegios y grupos de todas las denominaciones. Miles de americanos asistieron a mis clases de yoga, en la década de 1920-1930. A ellos dediqué un nuevo libro de pensamientos para la oración, Susurros de la Eternidad, con un prefacio de Amelita Galli-Curci.”

Una vez establecidos él, Dhirananda y otros discípulos en la sede de Mount Washington, se comenzó desde allí con la publicación de una revista llamada East-West. Dhirananda administraba la organización, mientras que Yogananda viajaba impartiendo conferencias a públicos cautivados por su sabiduría espiritual y devoción.

Mount Washington Primera Pascua en 1925
Celebración de la Primera Pascua en Mount Washington (1925)

Con el fin de acercar las enseñanzas a los seguidores distantes -como por ejemplo aquellos que le habían conocido en conferencias en ciudades lejanas- el maestro, siguiendo el ejemplo de otro grupo espiritual conocido como Ciencia Cristiana, estableció un sistema de enseñanza por correo denominado “Precepta Lessons”.

Las Precepta Lessons incluían orientación sobre salud y alimentación, oraciones, enseñanzas espirituales y la enseñanza por escrito de una adaptación simplificada de las técnicas de Kriya Yoga que Yogananda había hecho para el occidente.

Este método de enseñanza a través de lecciones por correspondencia marca una ruptura con respecto al Kriya Yoga tradicional de los maestros. Tanto Shri Lahiri Mahasaya como Swami Shriyukteshwar y los maestros de todos los linajes han afirmado enfáticamente que Kriya Yoga solo puede aprenderse a través del contacto personal con un maestro autorizado, ya que el proceso de purificación y transmisión de energía durante la iniciación es esencial para el correcto funcionamiento de la técnica.

Este sistema de enseñanza introducido por Yogananda contribuyó enormemente con el alcance, fortalecimiento, influencia e ingresos de la organización (ya que las lecciones tenían un costo). Florecieron centros de la organización a lo largo del país. Gradualmente se extendieron internacionalmente. Hacia 1935 la organización contaba con más de 150.ooo estudiantes.

Swamiji era visto como una figura de éxito, y gradualmente entró en contacto con otras importantes figuras. Fue invitado por el presidente de los Estados Unidos, Calvin Coolidge, a la Casa Blanca, hecho que tuvo lugar el 24 de enero de 1927. Fue la primera vez que un maestro de la India fue invitado a la Casa Blanda para reunirse con un presidente, razón por la cual este hecho fue ampliamente cubierto por los periódicos de la India.

Paramahamsa Yogananda con el presidente de México en 1929
Con el presidente de México, Emilio Portes Gil (1929)

Tiempo después, Swami Dhirananda abandonó la organización debido a puntos de vista irreconciliables con Yogananda. Poco después, contrajo una seria enfermedad que le obligó a permanecer tres meses en el hospital. Durante este tiempo se enamoró de su enfermera y abandonó la vida monástica para vivir con ella.

Swami Premananda

El maestro escribió a India solicitando que enviasen más trabajadores para la obra. De este modo llegó Jotindra Nath Bandopadhyay -conocido desde entonces como Brahmachari Jotin-. Este joven era un graduado de la escuela de Ranchi.

Tras permanecer un tiempo aprendiendo en la cercanía del maestro, Brahmachari Jotin se instaló luego en la capital del país, Washington. Pronto comenzó a ser invitado a impartir conferencias y poco tiempo después fundó allí un ashram/templo que sería parte de la organización.

Swamiji estaba muy orgulloso de las habilidades y establecimiento de Brahmachari Jotin en la capital del país. Brahmachari Jotin recibió la ordenación monástica por parte de su maestro Yogananda en 1941, recibiendo el nombre de Swami Premananda Giri.

Este swami llegó a ser un respetado miembro de la masonería y desde los Estados Unidos hizo importantes donaciones que permitieron a Swami Satyananda establecer su institución Sevayatan.

Yogananda con Swami Premananda
Con Swami Premananda

Paramahamsa Yogananda y Rajarsi Janakananda

En 1932, en la ciudad de Kansas, a través de una serie de conferencias Yogananda conoció a James Jesse Lynn, un destacado magnate de la ciudad, propietario de grandes inversiones en la industria de los seguros, del petróleo y ferrocarriles.

El Sr. Lynn rápidamente sintió que este swami era el maestro que él necesitaba. Pronto fue iniciado en Kriya Yoga a la manera tradicional por el maestro, y pudo experimentar la paz y plenitud interior que el éxito material no le había proporcionado.

Lynn estableció una estrecha amistad con Yoganandaji y se convirtió en un sostén financiero para su organización. Gracias a sus generosas donaciones se pudo finalizar con el pago del edificio de la sede en Mount Washington.

Del mismo modo, a través de sus donaciones fue posible al Maestro realizar su viaje a la India en 1935-1936. Al regresar el maestro de tal viaje, recibió la sorpresa de un nuevo ashram para la organización en Encinitas, California, junto al mar, materializado mediante la generosidad del Sr. Lynn.

Su esposa no estaba de acuerdo con sus actividades espirituales, por lo cual “San Lynn” -como le llamaba su maestro- solía entrar muy temprano a su oficina, y tras colgar en la puerta un cartel indicando que se encontraba “en reunión”, realizaba allí sus prácticas de Kriya Yoga.

El maestro mencionó que San Lynn era su discípulo más avanzado, y en 1951 le conferiría el nombre espiritual de “Rajarsi Janakananda” -en contraposición a un swami, que es un monje renunciante, un rajarsi es alguien que obtiene la comunión divina mientras permanece viviendo en medio de las actividades y posesiones materiales-.

Paramahamsa Yogananda y uno de sus discípulos
Paramahamsa Yogananda y su principal discípulo, el Sr. Lynn

Yoganandaji Regresa a la India (1935-1936)

Luego de una década y media de incesante trabajo espiritual en los Estados Unidos, Yoganandaji percibió intuitivamente el sutil mensaje de su gurudev, llamándole desde la India. Emprendió su regresó a la India en 1935, acompañado por dos colaboradores. Su viaje en barco, iniciado en Nueva York, le llevó hasta Londres, en donde brindó una conferencia. Posteriormente pasó unos días en Escocia.

Al atravesar el Canal de la Mancha, emprendió un viaje hacia Baviera, Alemania, con el fin de conocer a Teresa Neumann, la famosa católica estigmatizada.

Esta santa había dejado de comer y beber en 1923 y desde entonces solo ingería diariamente una hostia consagrada. En 1926 aparecieron los estigmas de Jesús en su cuerpo, y desde entonces cada viernes experimentaba en su cuerpo la pasión de Cristo, en un estado de trance.

Paramahamsa Yogananda quería presenciar este acontecimiento y así lo hizo, comprobando su veracidad.

En automóvil continuó su viaje a través de Alemania, Holanda, Francia y Suiza. En Italia hizo una peregrinación a Asís, la ciudad santificada por los pasos de San Francisco. Finalmente recorrió los templos de Grecia, y allí abordó el barco que a través del Mar Mediterráneo le llevó a Palestina.

Recorrió Tierra Santa, incluyendo Belén, Getsemaní, el Calvario, el monte de los Olivos, el Río Jordán y el Mar de Galilea. Posteriormente su viaje continuó por Egipto y sus pirámides. Luego de un viaje en barco a través del Mar Rojo y el Mar Arábigo, arribó a su amada India a finales de agosto de 1935.

Habiendo desembarcado en Bombay -en la costa occidental de la India-, debía continuar su viaje hacia Calcuta, hacia el extremo oriental del país. Aprovechó ese trayecto para visitar en su ashram de Wardha -en la región central de la India- al gran Mahatma Gandhi. El Mahatma y varios de sus discípulos fueron iniciados por Yogananda en Kriya Yoga. Doce años después, el Mahatma lograría la independencia de la India.

Yoganandaji y Gandhi
Yoganandaji y Mahatma Gandhi (1935)

Luego de su breve estadía en el ashram de Gandhi, retomó su viaje en tren hasta Calcuta, arribando el 18 de septiembre, y se reencontró con su padre y otros familiares y amigos. Luego viajó a Serampore para reencontrase con su gurú Swami Shriyukteshwar.

Posteriormente viajó a Ranchi, regresando a la escuela por él fundada. La escuela se encontraba en serios problemas financieros, de manera que Shri Yogananda se ocupó de hallar recursos financieros para la misma.

Tratándose del primer maestro de la India en fundar y expandir una organización espiritual en los Estados Unidos y en ser recibido por el presidente de dicha nación, Yoganandaji recibió y aceptó numerosas invitaciones por parte de gobernantes e instituciones de toda la India para brindar conferencias o simplemente tenerlo como huésped.

Durante su estadía en la India, en diferentes ocasiones condujo iniciaciones masivas en Kriya Yoga, en las cuales podían estar presentes las personas ya iniciadas. Aunque durante este tiempo le seguían en cada actividad pública devotos de Kriya Yoga ya iniciados por Swami Shriyukteshwar, por Swami Satyananda, por Shastri Mahasaya y por otros discípulos de Shriyukteshwarji, sin embargo casi ninguno de tales kriyavanes asistía a estas iniciaciones de Yogananda, por tratarse de un estilo de iniciación no permitido ni aceptado en el Kriya tradicional.

Durante este período en la India visitó al renombrado maestro Ramana Maharshi, en Arunachala. Conoció también a la santa Anandamoyee Ma. La santa mujer era venerada por miles de discípulos en diferentes regiones de la India. Se caracterizaba por entrar en el divino estado de samadhi en cualquier momento, de manera natural.

Con Ramana Maharshi
Con Ramana Maharshi

Hallándose el gran maestro en Calcuta, Rabindranath Bhattacharya -quien luego se convertiría en Paramahamsa Hariharananda- recibió de él la iniciación en el segundo nivel de Kriya, luego de que Yoganandaji le permitiese observar su estado de samadhi.

Durante este año en la India, aprovechaba cada oportunidad que tenía para encontrarse con discípulos de Shri Lahiri Mahasaya, con la finalidad de recoger información acerca de la vida del gran maestro con el fin de plasmarla por escrito en el futuro -lo cual se materializó en Autobiografía de un yogui-.

Hacia finales de año su maestro le confirió el título de paramahamsa, reservado para monjes que alcanzan la cúspide de la realización espiritual.

Por una diferencia de opinión con su maestro Shriyukteshwarji, la fusión legal entre la organización de este y la suya no pudo realizarse, razón por la cual los ashrams de su maestro permanecieron independientes -el Karar Ashram de Puri permanece activo hasta hoy a través de diferentes maestros que continuaron con el linaje, uno de los cuales fue Paramahamsa Hariharananda-.

Yogananda y Shriyukteshwar
Yogananda y Shriyukteshwar en su regreso a la India

Mahasamadhi de Swami Shriyukteshwar

A principios de año, Yoganandaji planteó a su gurú sus planes para asistir a la multitudinaria congregación espiritual conocida como Kumbha Mela, realizada al norte de la India, en Allahabad, en la que millones de personas (santos, sabios, maestros y buscadores espirituales de diferentes caminos) se reúnen durante semanas para compartir su sabiduría y energía espiritual.

Su maestro le desalentó a hacer el viaje, pero Yoganandaji lo hizo de todos modos, junto a un pequeño grupo de devotos. Tras pasar algunos días en la Kumbha Mela, viajó a Vrindavan para visitar a Swami Keshavananda en su ashram. Este swami de 90 años era un discípulo realizado de Shri Lahiri Mahasaya.

Durante este tiempo, hallándose en su ashram de Serampore Shriyukteshwar convocó a sus discípulos de las diferentes regiones de la India a una reunión espiritual que celebraría en su ashram de Puri. Antes de emprender el viaje, el maestro se despidió de algunos discípulos de Serampore con una solemnidad poco frecuente en él, y partió rumbo a Puri.

Al regresar a Calcuta, Yogananda fue informado de que su maestro había viajado a Puri y quería que él viajase hacia allí. Pero estaba por celebrarse en pocos días el festival espiritual de Holi, y en Calcuta todos le pidieron que se quedase a celebrarlo con ellos por una vez.

El día del festival (8 de marzo) recibió un telegrama de su gurú indicando que se encontraba gravemente enfermo. Pero era casi de noche y ya no había trenes hacia Puri. Al día siguiente quiso viajar pero no había lugares disponibles en el tren expreso hacia Puri. El 10 de marzo pudo viajar, pero al llegar comprobó que era demasiado tarde: su maestro había dejado este mundo.

Luego de la gran reunión con sus discípulos, Shriyukteshwarji había pasado su último día -9 de marzo- rodeado de sus más avanzados discípulos, varios de ellos maestros de Kriya Yoga. Solo Yoganandaji no pudo estar presente. Al llegar este, vio el cuerpo de su maestro sin vida, sentado en la postura del loto, desde la cual abandonó conscientemente este plano terrenal.

Yogananda regresó a su actividad normal. Un encuentro fascinante y milagroso con su amado Gurudev tuvo lugar tres meses después en el Hotel Regent en Bombay, en la víspera del regreso de Yoganandaji a Occidente. Shriyukteshwarji se materializó en carne y hueso ante Yoganandaji y le brindó un emocionante relato de su estancia en hiranyaloka, una elevada región del plano astral.

En septiembre de 1936, emprendió su regreso al occidente. En su paso por Inglaterra, permaneció allí por un mes, brindando numerosas y concurridas conferencias. A fines de octubre, desembarcó en Nueva York, acompañado por sus dos compañeros y su automóvil Ford que tanto les había ayudado en la India. A bordo del Ford viajaron de este a oeste por los Estados Unidos, llegando a Mount Washington a finales de año.

Mahasamadhi Shriyukteshwar
Tras el Mahasamadhi de Shriyukteshwar

Regreso a Occidente (1936-1952)

Tras su regreso al país, le fue presentado el ashram de Encinitas -junto al mar- a modo de regalo de bienvenida, hecho posible gracias a la generosidad del Sr. Lynn.

En la década de 1940, varios templos pertenecientes a la organización fueron inaugurados: en Hollywood (1942), en San Diego (1943), Long Beach (1947), y en 1949 el Santuario del Lago, en Pacific Palisades, Los Angeles, un bellísimo terreno de flores y naturaleza, con un lago en el centro y esculturas de representaciones divinas en sus senderos.

A fines de 1946 se publica su maravilloso libro Autobiografía de un yogui, que ha impactado y acercado a millones de personas hacia las enseñanzas de la India y el yoga, hasta el día de hoy.

Meditando

Entre 1950 y 1951, hallándose en un lugar de retiro cerca del desierto de Mojave, en California, completó la traducción y explicación sobre el Bhagavad Gita. Durante estos años finales el maestro solía pasar la mayor parte de su tiempo en aislamiento y samadhi, rodeado de unos pocos discípulos.

El 6 de octubre de 1951, a pocos meses de su partida terrenal, en una carta dirigida a un discípulo de Swami Shriyukteshwar, Paramahamsa Hariharananda -quien sería el próximo gran maestro mundial de Kriya Yoga- escribió:
Mi vida es un remolino de actividad y de lucha por la obra”. 

En dicha carta autoriza además a Hariharananda -que se encontraba en el Karar Ashran en Puri, en India- a iniciar a otros en Kriya Yoga (en esta época no era un swami aún y se le conocía como Brahmachari Robinarayan).

Sus libros publicados, como Autobiografía de un yogui, Susurros de la Eternidad, El Amante Cósmico y La Ciencia de la Religión, se yerguen como un resplandeciente testimonio de su ilimitada brillantez, erudición, y experiencia con el Ser.

Santuario del Lago 1950
Santuario del Lago, 1950.

Mahasamadhi de Paramahamsa Yogananda

El 7 de marzo de 1952 se brindó un banquete en honor al Sr. Binay R. Sen, Embajador de la India en los Estados Unidos, al cual se invitó a Paramahamsa Yogananda para que fuese el último orador del evento.

Hallándose en el escenario, brindó un discurso que concluyó con estas palabras de su poema “Mi India“:

“Allí donde el Ganges, los bosques, las cuevas del Himalaya y los hombres sueñan con Dios, 
 santificado estoy: ¡mi cuerpo ha tocado ese suelo!”

Con una bendita sonrisa, elevó sus ojos al ojo espiritual y entró en mahasamadhi –el abandono definitivo del cuerpo efectuado conscientemente por un yogui realizado-, ante el asombro y el impresionante silencio de todos, que vieron su cuerpo caer al suelo.

Su partida de este mundo quedó marcado por un hecho asombroso. El director del cementerio de Forest Lawn Memorial Park emitió un documento certificado ante notario, en el que declaraba:

«Incluso veinte días después de su fallecimiento, no se apreciaba en su cuerpo desintegración física alguna. Este estado de perfecta conservación de un cuerpo es, hasta donde podemos colegir de acuerdo con los anales del cementerio, un caso sin precedentes. […] El cuerpo de Yogananda se encontraba aparentemente en un estado de extraordinaria inmutabilidad».

"La Última Sonrisa". El Maestro pocos minutos antes de abandonar su cuerpo.

Quiero hacerme a la mar muchas veces,
atravesando el golfo del más allá,
y retornar a las playas de la tierra, desde mi hogar celestial.

Quiero acoger en mi barca a aquellos que aguardan, sedientos,
a aquellos que han quedado atrás,
y llevarlos hasta la opalescente laguna del gozo iridiscente,
donde mi Padre distribuye
las aguas de la paz, las cuales sacian todo deseo.

~ Paramahamsa Yogananda