Om, el Sonido Divino

El profundo significado de Om, el mantra más poderoso, y cómo utilizarlo como un medio para la autorrealización. Enseñanzas por Paramahamsa Yogananda:

om significado

Qué es Om

 «En el principio existía la Palabra, la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios»
(Juan 1:1).

Tan pronto como el Espíritu proyectó un pensamiento cósmico vibratorio mediante el mágico poder divisor de maya (la ilusión cósmica), el Espíritu Inmanifestado se transformó en Dios Padre, el Creador de toda vibración creativa.

En las escrituras hindúes, Dios Padre recibe el nombre de Ishwara (el Soberano Cósmico) o Sat (la pura esencia suprema de la Conciencia Cósmica) -la Inteligencia Trascendental-.

Es decir, Dios Padre existe en forma trascendental sin hallarse afectado por ninguno de los movimientos de la creación vibratoria; es una Conciencia Cósmica independiente y consciente.

La fuerza vibratoria que emana del Espíritu, dotada del ilusorio poder creativo de maya, es el Espíritu Santo: la Vibración Cósmica, la Palabra, Om o Amén.

Todos los objetos, todos los planetas y seres vivientes creados en el Espíritu Santo o Vibración Sagrada no son otra cosa que la cristalización de lo imaginado por Dios.

En las escrituras hindúes, al Espíritu Santo se le denomina Om o Maha Prakriti (la Gran Naturaleza, la Madre Cósmica que da origen a toda la creación); para los científicos, la estructura de la materia, su trama o sustancia, es conocida también, en menor grado, como vibración cósmica.

 «Así habla el Amén [la Palabra, Om], el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios.»

 El sagrado Sonido Cósmico de Om o Amén es el testigo de la Divina Presencia manifestada en toda la creación.

El Espíritu, en su aspecto de inteligente Espíritu Santo, o Vibración creativa de Om, se convierte en materia cambiando las frecuencias de la vibración cósmica creativa.

La Inteligencia Cósmica se transforma en movimiento cósmico inteligente, o vibración de la conciencia, la cual se convierte en energía cósmica. La energía cósmica inteligente se transforma en electrones y átomos.

Los electrones y los átomos se convierten, a su vez, en moléculas de gas, como en el caso de las nebulosas cósmicas. Las nebulosas, que son masas de materia gaseosa difusa, pasan a formar agua y materia sólida.

Como Vibración Cósmica, todas las cosas son una; pero cuando la Vibración Cósmica se condensa y conforma la materia, se convierte en muchas -incluido el cuerpo humano, que es una parte de esta materia que se ha dividido y diversificado-.

 «en ella [la Palabra] era la vida, y la vida era la luz de los hombres» (Juan 1:4).

Los autores de la Biblia, que no estaban versados en la terminología con que se expresan los conocimientos de la era moderna, emplearon muy acertadamente los términos «Espíritu Santo» y «Palabra» para expresar la naturaleza de la Vibración Cósmica Inteligente.

«Palabra» implica un sonido vibratorio que posee poder de materialización. «Espíritu» implica una fuerza inteligente, invisible y consciente. «Santo» califica esta Vibración, porque se trata de la manifestación del Espíritu y porque procura crear el universo de acuerdo con el modelo perfecto de Dios.

El nombre con que se designa al «Espíritu Santo» en las escrituras hindúes, Aum [Om], indica su papel en el plan creativo de Dios: esta palabra está formada por la A de akara, la vibración creativa; la u de ukara, la vibración preservadora, y la m de makara, la fuerza vibratoria de la disolución.

La tormenta que se abate sobre el océano produce olas, tanto grandes como pequeñas, las conserva durante cierto tiempo y, una vez que se aquieta, las disuelve.

De manera semejante, el Om o Espíritu Santo crea todas las cosas, las preserva en miríadas de formas y, finalmente, las disuelve en el seno oceánico de Dios con objeto de ser creadas de nuevo, lo cual constituye un proceso continuo de renovación de la vida y las formas en el incesante sueño cósmico de Dios.

De este modo, la Palabra o Vibración Cósmica constituye el origen de «todo»: «y sin ella nada se hizo». La Palabra existió desde el comienzo mismo de la creación: fue la primera manifestación de Dios al dar origen al universo.

Om es el Verbo Creador, el sonido del Motor Vibratorio, el testigo de la Divina Presencia. Incluso el principiante en yoga [Kriya Yoga] escucha muy pronto en su interior el maravilloso sonido de Om. Recibiendo este bendito estímulo espiritual, el devoto llega a adquirir la certeza de que está en verdadero contacto con los reinos supernaturales.

 «La Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios».

La afirmación de San Juan se hace eco de una verdad eterna que resuena en diversos pasajes de los antiguos Vedas: la Palabra cósmica vibratoria (Vak) estaba junto a Dios el Padre Creador (Prajapati) en el principio de la creación, cuando nada existía; a partir de Vak todo fue creado, y Vak es, en sí misma, Brahman (Dios).

En el Bhagavad Gita, el Señor afirma:

 «Entre las palabras, soy la sílaba Om» (X:25).

Dios como Espíritu no posee un nombre que lo circunscriba. Ya sea que nos refiramos al Absoluto como Dios, Yahvé, Brahman o Alá, estos nombres no le describen fielmente.

Dios el Creador y Padre de todas las cosas vibra en la naturaleza entera como vida eterna, y esa vida posee el sonido del majestuoso Amén u Om. Este nombre es el que define a Dios con mayor exactitud.

La verdadera entonación del Om

La palabra monosílaba Om es la que designa o simboliza a Brahman [Dios]. Es la palabra más adecuada para entonar el nombre del Señor; pues no solo es una palabra para describirle sino que es Su manifestación externa en la creación.

El sabio Patanjali, el más elevado exponente de la India en la ciencia del yoga, describe a Dios el Creador como Ishwara, el Señor o Soberano Cósmico:

«Su símbolo es el Pranava (la Palabra o Sonido Sagrado, Om). Al cantar Om de forma reverente y reiterada, y meditar sobre su significado, los obstáculos desaparecen y la conciencia se dirige al interior»
(Yoga Sutras I:27-29).

El método correcto de pranava-japa -el cántico oral o mental de Om-, debe ser entendido y practicado a fin de que sea espiritualmente fructífero. La mera repetición de la palabra sin comprensión o concentración no dará resultado.

El método correcto de pranava-japa es oír realmente al nada (sonido) y unificarse con él a través de la concentración. Esto llenará de éxtasis divino al corazón del sadhaka [practicante].

Mediante una técnica especial de meditación en Om [que forma parte de la ciencia de Kriya Yoga] el devoto se da cuenta de que su conciencia se halla limitada por las constricciones de la carne, lo cual se evidencia por el sonido del aliento, del corazón y de la circulación.

Más tarde, cuando profundiza en la meditación, le es posible oír la voz del gran Om o Amén, el sonido cósmico que emana de todos los átomos y chispas de energía cósmica.

Escuchando este omnipresente sonido y sumergiéndose en su sagrada corriente, la conciencia del alma, que se hallaba cautiva del cuerpo, comienza gradualmente a escapar de las limitaciones del cuerpo y se encamina hacia la omnipresencia.

Las facultades mentales renuncian a sus límites y, por medio de la intuición -la facultad omnisciente del alma-, se sintonizan con la Mente Cósmica, la Inteligencia inmanente en la Vibración Cósmica que todo lo penetra.

Una vez que el devoto escucha en la meditación el sonido cósmico del Espíritu Santo, que emana de cada porción y cada partícula de las esferas de la existencia creadas por Dios -la esfera material, la esfera celestial y la esfera ideacional-, y siente su unidad con dicho sonido, su conciencia vibra en la creación entera como si se tratase de su propio cuerpo cósmico.

 «Los que creen en su nombre» (Juan 1:12) significa «aquellos que comulgan con el sonido de Om, la voz de Dios que se halla en la vibración del Espíritu Santo».

Brahman [Dios] puede ser realizado a través de Om. Om también se llama pranava. Es el que elimina todas las dudas, pues la comunión con Om da prueba de la presencia de Dios.

Los tres aspectos de Dios -Creador, Conservador y Destructor- y todas sus cualidades están contenidos en la vibración del Om. Concentrarse en Om es el modo más seguro de realización de Brahman [Dios]. Las sagradas escrituras -los Vedas, los Upanishads, el Gita, el Bhagavatam- declaran, en su totalidad, que a Dios se le puede conocer a través de Om.

Mientras medita en el Om, la mente se expande con la omnipresencia de esa vibración, y la naturaleza propia del Espíritu de Brahman [Dios], allí inherente, se capta como Sat-chit-ananda: Gozo siempre existente, siempre consciente y siempre nuevo.

Enseñanzas por Paramahamsa Hariharananda:

¿Cómo podrás saber si tu concentración es buena? ¿Cómo sabrás que tu concentración se está desarrollando?

El sonido proviene del interior y se manifiesta en todas partes. Es el sonido primordial, el sonido de la meditación profunda, y podrás oírlo. La experiencia del sonido cambia, y este proviene del cuerpo causal.

 Dios está en todos, y las cualidades de Dios están en todos.

Todas las personas pueden oír este sonido. Es el sonido Om, es el sonido Amén, y todos pueden oírlo. Si tu deseo es grande y practicas Kriya Yoga escucharás el sonido. Algunas personas incluso oyen este sonido en el día de su iniciación.

Mediante el poder de un maestro realizado de Kriya Yoga, cualquier persona puede percibir ese sonido divino Om en un corto período de tiempo.

Mientras más profundamente medite una persona, más podrá ella escuchar el sonido de manera constante, aun en la diversidad.

Controlar la respiración es controlar la mente. Por medio del control de la respiración y del dominio de la respiración usted puede obtener calma. La calma es comunión con Dios. En ese estado usted puede oír el sonido Om constante.

En el estado sin forma -estado de vacío- usted escucha el sonido divino Om extremo. En esta etapa, su limitado cuerpo se transforma y usted está en su cuerpo ilimitado en el estado de supraconciencia, paravastha, y escucha el sonido divino y melodioso, ve la luz divina, siente la vibración divina y disfruta el néctar divino.

 

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