El Mundo Astral o Plano Astral

Una exhaustiva descripción sobre qué es el plano o mundo astral, sus características y funcionamiento, por Swami Shriyukteshwar.

CONTEXTO:
Esta descripción fue ofrecida por Swami Shriyukteshwar en excepcionales circunstancias.

3 meses luego de su fallecimiento ocurrido en marzo de 1936, encontrándose su discípulo Paramahamsa Yogananda en un hotel de Bombay, India, Swami Shriyukteshwar se apareció ante él, en carne y hueso, permitiéndole a su discípulo abrazarle, para luego iniciar con él un diálogo en que el maestro explica a Yoganandaji los misterios de los planos astral y causal, y la vida en ellos.

Este diálogo es extraído de Autobiografía de un yogui, la clásica obra de Paramahamsa Yogananda.

mundo astral

Los 3 Cuerpos

Dios encerró al alma humana en tres cuerpos diferentes, en forma sucesiva: el cuerpo “ideacional” o causal; el sutil cuerpo astral (asiento de las naturalezas mental y emocional del hombre); y el tosco cuerpo físico.

Sobre la Tierra, el hombre está dotado de sus sentidos físicos. Un ser astral opera mediante su conciencia y sentimiento, en un cuerpo estructurado de prana.

Descripción del Mundo Astral

Hay ahí muchos planetas rebosantes de seres astrales; los habitantes se valen de vehículos astrales o masas de luz, para transportarse de un planeta a otro, más veloces que la electricidad y que las energías radiactivas.

El universo astral, hecho de diversas vibraciones sutiles de luz y color, es cientos de veces más grande que el cosmos material. Toda la creación física está suspendida como una canastilla sólida bajo el enorme globo luminoso en la esfera astral.

Tal como en el espacio vagan una diversidad de soles y estrellas físicas, así también hay innumerables sistemas astrales de soles y estrellas. Sus planetas tienen soles y lunas mucho más bellos que los físicos.

Las luminarias astrales parecen auroras boreales, la aurora astral del sol es más deslumbrante que la aurora lunar de rayos tenues. El día y la noche astrales son más prolongados que los terrenales.

El mundo astral es infinitamente bello, limpio, puro y ordenado. No hay ahí planetas que fallezcan ni regiones estériles.

Los defectos terrestres tales como: malas hierbas, bacterias, insectos, serpientes, no existen allí. Tampoco existen los climas y estaciones variables de la Tierra; los planetas astrales conservan una temperatura uniforme de primavera eterna con ocasionales nevadas blancas y lluvias de luces de varios colores.

Los planetas astrales están colmados de lagos opalinos, mares brillantes y ríos de arco iris.

El universo astral ordinario está poblado de millones de seres astrales, quienes llegaron, más o menos recientemente, procedentes de la Tierra y también de miríadas de sirenas, ninfas, peces, animales, duendes, gnomos, semidioses y espíritus, todos los cuales residen en diferentes planetas astrales, de acuerdo con sus condiciones kármicas.

Existen diversas mansiones esféricas o regiones vibratorias acondicionadas para buenos y malos espíritus. Los buenos pueden viajar libremente, pero los espíritus malos están confinados a zonas limitadas.

De la misma manera que los seres humanos viven sobre la superficie de la Tierra, los gusanos dentro de ella, los peces en el agua y los pájaros en el aire, así los seres astrales de diferentes grados evolutivos son asignados a planos vibratorios adecuados.

Entre los oscuros ángeles caídos, expulsados de otros mundos, surgen refriegas y guerras con bombas de prana o con rayos vibratorios mentales, de orden mántrico. Estos seres habitan en regiones tenebrosas del cosmos astral inferior, saldando su mal karma.

Por sobre la oscura prisión astral, brilla la belleza de vastos reinos. Comparado con la Tierra, el cosmos astral se encuentra en una mucho mayor armonía natural con la voluntad divina y con su plan de perfección.

Cada objeto astral se manifiesta primeramente por la voluntad de Dios, y parcialmente por el llamado de la voluntad de los seres astrales. Ellos poseen el poder de modificar o realzar la gracia y la forma de cualquier cosa creada por el Señor. Él ha dado a sus hijos astrales el privilegio y libertad de cambiar o mejorar a voluntad el cosmos astral.

Sobre la Tierra un sólido debe transformarse en líquido u otra forma solo a través de procesos naturales o químicos; en cambio, los sólidos astrales se convierten instantáneamente en líquidos, gases o energías astrales, simplemente por la voluntad de sus habitantes.

La Tierra está entenebrecida por guerras y asesinatos en el mal, tierra y aire; en cambio, en los reinos astrales superiores se observa una igualdad y armonía felices.

Los deseos astrales se concentran alrededor del goce en términos de vibración. Los seres astrales disfrutan de la etérea música de las esferas y son fascinados por el espectáculo de toda la creación como inagotables expresiones de cambiante luz.

Los seres astrales deleitan sus sentidos oliendo, gustando y tocando la luz. Los deseos se supeditan así al poder de los seres astrales para precipitar todos los objetos y experiencias como figuras luminosas, o como pensamientos condensados, o como sueños.

La Apariencia y Nacimiento en el Plano Astral

Los seres astrales materializan o desmaterializan su forma a voluntad. Las flores, peces o animales pueden metamorfosearse a sí mismos por un tiempo en hombres astrales.

Todos los seres astrales son libres de asumir cualquier forma y pueden fácilmente comunicarse entre sí. No hay una ley natural fija, definida, que los impulse a su acatamiento. A cualquier árbol astral, por ejemplo, se le puede pedir con éxito que produzca un mango o cualquier otra fruta que se desee, o flores, o ciertamente cualquier objeto.

Ciertas restricciones kármicas están presentes, pero en el mundo astral no hay prácticamente limitaciones para desear y obtener múltiples formas. Todo vibra con la creadora luz de Dios.

Nadie nace de mujer. Los seres astrales materializan sus hijos con la ayuda de su voluntad cósmica, creando especialmente para este objeto formas astralmente condensadas.

El ser que recientemente abandonó su cuerpo físico va a integrarse a una familia astral invitado por la atracción de tendencias mentales y espirituales similares.

Al cuerpo astral no le afecta ni el frío ni el calor ni otras condiciones naturales físicas. Su anatomía incluye su cerebro astral, o el loto de mil pétalos de luz y seis centros perceptores activos ubicados en el eje cerebroespinal astral, o sushumna.

El corazón atrae tanto la energía cósmica como la luz del cerebro astral y las impulsa hacia los nervios astrales y a las células del cuerpo o vitatrones (prana).

Los seres astrales pueden cambiar la forma de sus cuerpos por medio de la fuerza pránica o de vibraciones mántricas.

El cuerpo astral es una contraparte exacta de la última forma física. Los seres astrales conservan la misma apariencia que poseyeron durante la juventud en su previa estancia terrena. Ocasionalmente un ser astral elige conservar su aspecto senil.

La belleza en el mundo astral reside en la calidad espiritual, y no en la conformación exterior. Por lo tanto, los seres astrales dan poca importancia al semblante. Ellos tienen, sin embargo, el privilegio de ataviarse con cuerpos nuevos, llenos de color, hechos de materia astral.

Precisamente como lo hacen los hombres mundanos que se revisten de indumentaria nueva en acontecimientos festivos, del mismo modo los seres astrales se dan ocasión de engalanarse, adoptando figuras especialmente diseñadas.

Regocijantes festividades astrales en planetas astrales superiores acontecen cuando un ser se libera del mundo astral debido a un adelanto espiritual y está, por lo tanto, en condiciones de ingresar al cielo del mundo causal.

En tales ocasiones, el Padre Celestial Invisible y los santos que están amalgamados con Él, se materializan en formas de su propia elección y se unen a la celebración astral.

Con el objeto de agradar a su amado devoto, el Señor adopta cualquier forma que se desee. Si el devoto adoró por conducto de la devoción, él ve a Dios como Madre Divina.

Para Jesús, el aspecto Paternal del Infinito era más atrayente que ninguna otra concepción de Dios. ¡La individualidad con que el Creador ha dotado a cada una de Sus criaturas posibilita todo tipo de demandas -concebibles e inconcebibles- ante la gran versatilidad del Señor!

plano astral

Intuición y Comunicación en el Mundo Astral

A diferencia del mundo físico, espacial y tridimensional, aprehendido solo por los cinco sentidos, las esferas astrales son percibidas por el sexto sentido, que todo lo incluye: la intuición.

Todos los seres astrales ven, oyen, huelen, gustan y palpan puramente mediante la aprehensión intuitiva. Poseen tres ojos, dos de los cuales están parcialmente cerrados. El ojo principal, el tercer ojo astral, colocado verticalmente sobre la frente, está abierto.

Los seres astrales tienen todos los órganos sensorios exteriores: oídos, ojos, nariz, lengua y piel, pero ellos emplean el sentido intuitivo para percibir las sensaciones por conducto de cualquier parte del cuerpo; pueden ver con los oídos, la nariz o la piel. Pueden escuchar con los ojos o la lengua, y saborear mediante los oídos o la piel, y así sucesivamente.

El cuerpo físico del hombre está expuesto a innumerables peligros, y se lesiona o mutila con facilidad; el cuerpo astral etéreo puede cortarse o magullarse ocasionalmente, pero recobra su normalidad al instante con solo utilizar la voluntad.

Los amigos de otras vidas fácilmente se reconocen uno a otro en el mundo astral. Regocijándose ante la inmortalidad de la amistad, ellos se dan cuenta de la indestructibilidad del amor, del que a menudo se duda en el triste momento de la engañosa separación de la vida terrenal.

La intuición de los seres astrales perfora el velo de maya y observa las actividades humanas sobre la Tierra; en cambio, el hombre no puede mirar el mundo astral a menos que su sexto sentido se desarrolle de algún modo. Miles de habitantes terrenales han vislumbrado momentáneamente a un ser astral o un mundo astral.

Toda comunicación entre los seres del mundo astral se verifica exclusivamente a través de la telepatía y televisión astrales; no existe allí lugar para la confusión y las incomprensiones surgidas de la palabra escrita o hablada, que los habitantes de la Tierra deben soportar.

El ser astral que se ha liberado de la Tierra, se encuentra con multitud de padres, madres, esposas, maridos y amigos, adquiridos durante diferentes encarnaciones sobre la Tierra; estos van apareciendo de tiempo en tiempo en diversas regiones de los reinos astrales.

Así pues, el habitante astral se siente desorientado con respecto a quién amar en forma especial; y de este modo aprende a ofrecer el mismo amor divino a todos, considerándolos como hijos de Dios y como expresiones personales del Creador.

Si bien la apariencia exterior de los seres amados puede haber cambiado, de acuerdo al mayor o menor desarrollo de nuevas cualidades en la última vida de cualquier alma particular, el ser astral emplea su infalible intuición para reconocer a todos aquellos a quienes amó una vez en otros planos de existencia, dándoles la bienvenida a su nuevo hogar astral.

Porque cada átomo en la creación está dotado de una individualidad inextinguible, un amigo astral será reconocido no importa de qué hábitos se revista, así como en la Tierra es posible descubrir la identidad de un actor a pesar de su disfraz, mediante una observación minuciosa.

Alimentación

Así como los personajes que aparecen en una escena cinematográfica parecen moverse y actuar a través de una serie de imágenes luminosas, y sin embargo no respiran, así los seres astrales caminan y trabajan como imágenes luminosas inteligentemente guiadas y coordinadas, sin necesidad de extraer su energía del oxígeno.

El hombre depende para su mantención de sólidos, líquidos, gases y energía; los seres astrales se mantienen principalmente de luz cósmica.

Vegetales luminosos, semejantes a rayos, abundan en las tierras astrales. Los seres astrales consumen verduras, y beben el néctar que fluye de los gloriosos manantiales de luz de los arroyos y ríos astrales.

De la misma manera que sobre la Tierra las imágenes invisibles de personas pueden ser arrancadas del éter y hacerse visibles mediante un aparato de televisión, para desvanecerse luego en el espacio nuevamente, así las invisibles  imágenes astrales de hortalizas y plantas creadas por Dios, flotan en el éter, y son precipitadas sobre un planeta astral por la voluntad de sus habitantes.

Del mismo modo, de las caudalosas fantasías de estos seres, toman forma jardines enteros de fragantes flores, volviendo más tarde a su invisibilidad etérea.

Si los moradores de los planetas celestiales están casi exentos de la necesidad de comer, superior es aún la incondicionada existencia de las almas casi completamente liberadas, que moran en el mundo causal; estas no requieren alimento alguno, excepto el maná de la bienaventuranza.

Período de Vida y Muerte en el Mundo Astral

El período de vida en el mundo astral es más prolongado que el de la Tierra. El promedio normal de vida de los seres astrales aventajados tiene una duración de quinientos a mil años, medidos con el patrón de tiempo que se usa en la Tierra.

Así como ciertos pinos gigantes californianos sobrepasan en milenios a la mayoría de otros árboles, o como algunos yoguis viven algunos centenares de años, mientras que la mayor parte de los hombres mueren antes de alcanzar la edad de sesenta años, así también algunos seres astrales viven más tiempo que el período ordinario de existencia astral.

Los visitantes del mundo astral habitan allí por un término más o menos largo, de acuerdo con el peso de su karma físico, el cual los arrastra de nuevo a la Tierra dentro de un tiempo determinado.

El ser astral no tiene que combatir dolorosamente con la muerte en el momento de mudar su cuerpo luminoso. Muchos de estos seres, sin embargo, se sienten ligeramente inquietos ante el pensamiento de abandonar su forma astral, cambiándola por la forma causal, de naturaleza más sutil.

El mundo astral está libre de la muerte, la enfermedad y senectud involuntarias. Estos tres temibles factores son la maldición de la Tierra, donde el hombre permitió que su conciencia se identificara casi enteramente con el frágil cuerpo físico, que requiere una constante aportación de aire, alimento y sueño con objeto de subsistir.

La muerte física se manifiesta por la ausencia de la respiración y la descomposición de las células orgánicas; la muerte astral consiste en la dispersión del prana, esas unidades de energía manifestada que constituyen la vida de los seres astrales.

En la muerte física un ser pierde su conciencia carnal y toma conciencia de ocupar un cuerpo sutil en el mundo astral. Experimentando la muerte astral, a su debido tiempo, un ser pasa de la conciencia del nacimiento y la muerte astrales a aquella de nacimiento y muerte físicos.

Estos periódicos ciclos de confinamientos en cuerpos astrales y físicos constituyen el inevitable destino de todos los seres no iluminados.

planos de existencia

Los Diecinueve Elementos del Cuerpo Astral

Los diecinueve elementos del cuerpo astral son de naturaleza mental, emocional y pránica.

Estos diecinueve componentes son integrados por:

  • La inteligencia.
  • El yo o ego.
  • La emoción.
  • La mente (conciencia de los sentidos).
  • Cinco instrumentos del conocimiento, las contrapartes sutiles de los sentidos de la vista, oído, olfato, gusto y tacto.
  • Cinco instrumentos de acción, que guardan correspondencia mental con las habilidades ejecutivas de procrear, excretar, hablar, caminar y ejercer trabajos manuales.
  • Cinco instrumentos de energía vital, por cuyo poder se desarrollan las funciones corporales de cristalización, asimilación, eliminación, metabolización y circulación.

Esa sutil incorporación astral de diecinueve elementos sobrevive a la muerte del cuerpo físico, que está integrado por dieciséis elementos burdos, metálicos y no metálicos.

Dios elaboró diferentes ideas en Su propio Ser, y las proyectó plasmadas en sueños. Y así nació la Cósmica Soñadora fastuosamente decorada con los infinitos ornamentos de la relatividad.

Trascender los Tres Mundos

La fuerza adhesiva mediante la cual los tres cuerpos se mantienen unidos es el deseo. El poder de los deseos no satisfechos es la raíz de toda esclavitud humana.

Siendo invisible por naturaleza, un alma puede distinguirse solo por la presencia de su cuerpo o cuerpos. La mera presencia de un cuerpo significa que su existencia se hizo posible gracias a la existencia de deseos insatisfechos.

Mientras el alma del hombre se encuentra encasillada en uno, dos o tres recipientes corpóreos, tapados apretadamente con los corchos de la ignorancia y de los deseos, no podrá fundirse en el mar del Espíritu.

Cuando el burdo receptáculo físico se destruye por el martillo de la muerte, las otras dos envolturas, astral y causal, permanecen aún para evitar que el alma se una conscientemente a la Vida Omnipresente.

Cuando se obtiene la liberación del deseo a través de la sabiduría, su poder desintegra los dos cuerpos restantes. La diminuta alma humana emerge, libre al fin, y se hace una con la Inconmensurable Amplitud.

 

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