Lahiri Mahasaya: Biografía

Biografía completa del Yogavatar Lahiri Mahasaya (1828-1895), el padre del Kriya Yoga en tiempos modernos y ejemplo a seguir por los hombres y mujeres de vida familiar que aspiran a realizar a Dios.

Shyamacharan Lahiri Mahasaya

Su Niñez

Shyamacharan Lahiri -popularmente conocido luego como Lahiri Mahasaya- nació el 30 de Septiembre de 1828, en el poblado de Ghurni, en la sagrada tierra de Nadia, Bengala, India.

Su padre, Gourmohan Lahiri, era un hombre virtuoso, devoto y religioso. Solía dedicar mucho tiempo a la realización de pujas (adoración ritualística), a la lectura de las sagradas escrituras y la práctica de técnicas yóguicas. Tenía un sincero respeto hacia todos los dioses y diosas.

Su madre, Muktakeshi Devi, solía adorar diariamente a la deidad familiar, Shiva, con sincera devoción, y no desayunaba sin haber realizado antes su adoración (puja).

A la edad de tres o cuatro años se veía con frecuencia al niño Shyamacharan sentado en las arenas en la postura yogi, con el cuerpo oculto, excepto la cabeza.

En India es costumbre construir un pequeño templo en el hogar -o al menos consagrar una habitación exclusivamente con este fin- para realizar allí la adoración o practicar la meditación. El templo de la familia Lahiri, dedicado al Señor Shiva, se encontraba junto a la casa.

Destino Divino

Un día, Muktakeshi Devi se encontraba absorta en profunda meditación en Dios (Shiva), mientras el pequeño niño Lahiri Mahasaya se encontraba sentado junto a ella. El niño estaba sentado también con los ojos cerrados, siguiendo el ejemplo de su madre.

De repente, un apuesto y corpulento monje renunciante de enmarañados cabellos apareció ante el templo y se dirigió a Muktakeshi como “Madre”. Ella se puso nerviosa y levantó al niño sobre su regazo.

El sannyasin (renunciante) le dijo:

Madre, no temas. Soy un sannyasin, no tienes por qué temerme. 

Ese hijo tuyo no es un niño ordinario; fui yo quien lo he enviado a esta Tierra, para enseñar el esotérico sendero del sadhana [práctica espiritual] a innumerables personas, afligidas por las preocupaciones y dolores de la vida familiar. 

Este Niño llevará una existencia familiar y atraerá a los demás hacia la práctica del yoga sadhana. 

Madre, no tienes nada que temer. Mantendré una atención constante sobre Él, como una sombra.”

Luego de esto el sannyasin se marchó.

Templo dedicado al Yogavatar Lahiri Mahasaya

Tragedia familiar y establecimiento en Kashi (Benarés)

Cuando Shyamacharan tenía alrededor de cinco años de edad, la familia sufrió dos tragedias.

El hogar de Lahiri fue destruido por una inundación cuando el cercano río Jalangi cambió de curso y desapareció en las profundidades del Ganges. El templo de Shiva construido por los Lahiri fue destruido también junto a la casa.

El mismo año, la madre de Lahiri Mahasaya falleció tras el nacimiento de su segunda hija.

A raíz de estos acontecimientos, la familia Lahiri se instaló en la sagrada ciudad de Kashi (Benarés), ciudad que Gourmohan conocía debido a sus peregrinajes.

Gourmohan inmediatamente erigió un templo a Shiva. Conducía su hogar con la observancia de la disciplina védica, con los actos usuales de las ceremonias de adoración, actos de caridad y estudio de las Escrituras. Justo y de amplio criterio, no ignoraba, sin embargo, los beneficios de las ideas modernas.

El niño Lahiri tomó lecciones de hindi y urdu entre grupos de estudiosos en Benarés. Asistió a una escuela dirigida por Joy Narayan Ghosal y recibió instrucción en sánscrito, bengalí, francés e inglés.

Aplicándose al estudio detallado de los Vedas, el pequeño yogui escuchaba con avidez las disertaciones que sobre las Escrituras daban ilustrados brahmines, incluyendo a Marhatta Pandita, llamado Nag Bhatta.

Shyamacharan era bondadoso, gentil y valiente, querido por todos sus compañeros. Con un bien proporcionado y robusto cuerpo, fue notable en natación y en otras actividades de destreza.

A los doce años, Shyamacharan fue admitido en una escuela media inglesa que pertenecía a la Universidad Gubernamental de Sánscrito. Posteriormente dicha escuela fue convertida en universidad. El joven Lahiri Mahasaya estudió allí por ocho años, hasta los 20.

Vida Familiar y Laboral de Lahiri Mahasaya

En 1846, a sus dieciocho años, Shyamacharan Lahiri contrajo matrimonio con Srimati Kashi Moni.

Verdadero modelo de esposa india, Kashi Moni llevaba alegremente los deberes del hogar y las obligaciones tradicionales del ama de casa, entre ellas la de servir y atender a los huéspedes y a los pobres. Dos hijos varones, Tinkori y Dukori, y tres mujeres, Harimati, Harikamini y Harimohini, bendijeron esta unión.

A la edad de veintitrés años, en 1851, Lahiri Mahasaya tomó el puesto de contador en el Departamento Militar de Ingeniería del gobierno inglés. Durante su servicio recibió muchos ascensos.

Como las oficinas del Departamento del Ejército fueron trasladadas, Lahiri Mahasaya fue transferido a Gazipur, Mirjapur, Benarés y otros lugares.

Al morir su padre, Shyamacharan tuvo que tomar la completa responsabilidad de su familia, para lo cual compró una residencia en Garudeswar Mohulla, en los alrededores de Benarés.

Esta casa es actualmente un sitio de peregrinación para los practicantes de Kriya alrededor del mundo.

Casa del maestro en Benarés
Casa de Shyamacharan Lahiri Mahasaya
Casa de Shyamacharan Lahiri en Benarés

Lahiri Mahasaya solía involucrarse en proyectos caritativos o relacionados con el bienestar de la comunidad. Especialmente se sentía interesado en mejorar el nivel educativo de la comunidad.

A través de la ayuda de personas influyentes de Benarés fundó una escuela media, Bangalitola High School, y solía supervisar su buen funcionamiento. Consideraba importante la educación de la mujer también, algo que chocaba contra la cultura de la época, donde se consideraba que las mujeres no debían estudiar.

Con la ayuda de personas eminentes estableció una escuela para niñas, algo innovador pero contrario a la cultura de la época: los padres no enviaban a sus hijas a la escuela, por lo que esta debió cerrarse.

Tinkori Lahiri
Tinkori, hijo de Lahiri Mahasaya

Lahiri Mahasaya es iniciado por Babaji: Un acontecimiento trascendental

El 23 de Noviembre de 1868 -según otras fuentes, sucedió en 1861-, Shyamacharan recibió la orden para su traslado a Ranikhet, al pie de los Himalayas. 

Dejando a su familia en su residencia en Benarés, partió rumbo a Ranikhet, en donde se había instalado una nueva oficina.

Cerca de su campamento, en el Monte Drongiri, Lahiri Mahasaya oyó una voz que le llamaba por su nombre. Se trataba de un joven sannyasin de cabello largo. El sannyasin ayudó a Shyamacharan a recordar su anterior encarnación.

Se trataba de su Gurú, Babaji Maharaj, bajo cuya guía Shyamacharan había vivido y seguido allí mismo sus prácticas yóguicas. El Maestro -cuyo cuerpo físico no envejece- le había estado esperando durante 40 años, hasta ese momento.

Esa misma noche Babaji le inició en Kriya Yoga. Como resultado de su pasado como yogui, Shyamacharan entró fácilmente en samadhi -el estado de comunión divina-.

Lahiri Mahasaya deseaba permanecer siempre allí y disfrutar de la compañía de su inmortal gurú. Pero el Maestro le explicó que el propósito de su traslado a Ranikhet se había cumplido, y que había sido él quien con su poder yóguico produjo el traslado “por equivocación” de Shyamacharan hasta allí. Ese traslado y puesto correspondía a otra persona.

Dibujo de Lahiri Mahasaya
Dibujo de Lahiri Mahasaya

La Divina Misión de Lahiri Mahasaya

Babaji dijo a Lahiri Mahasaya:

“Deberás permanecer en el ámbito familiar como un completo padre de familia y practicar un estricto sadhana mediante el cual podrás establecer un ilustre ideal. Muchos están esperándote. 

Deberás mostrar el camino de salvación a todos aquellos honestos padres de familia. No puedes olvidar que les has hecho una promesa. 

Los hombres de familia desean practicar el sadhana permaneciendo en la vida familiar, pero se encuentran plagados de problemas y disponen de poco tiempo. 

De manera que deberás enseñarles este yoga sadhana [Kriya Yoga] que es fácil, sencillo, sin ostentación y efectivo. Es por esta razón que has descendido a esta morada terrenal, no puedes olvidarlo.

En la actualidad las personas de familia no hallan ningún medio para realizar su búsqueda de Dios. Al permanecer dentro del ámbito familiar Tú les mostrarás el verdadero camino.”

Babaji instruyó a Lahiri Mahasaya en la manera de impartir la iniciación. El 15 de enero de 1869, Shyamacharan partió nuevamente hacia su hogar, en Benarés.

Mahavatar Babaji Maharaj
Babaji, Gurú de Lahiri Mahasaya

Realización Espiritual de Lahiri Mahasaya

Shyamacharan cumplía con las responsabilidades de su trabajo, y al regresar diariamente a la casa se dedicaba completamente a la práctica del Kriya Yoga recibido de su gurú.

Durante este período, nadie en su entorno familiar supo cuál era su práctica espiritual ni las experiencias vividas con su maestro.

Entregaba la totalidad de su salario a su esposa, Kashi Moni, quien se encargaba del funcionamiento del hogar y jamás interrumpía a su esposo en su práctica espiritual; por el contrario, vigilaba que nadie le interrumpiese.

No se conocen casos en los que un practicante espiritual haya alcanzado la Realización registrando ese proceso en un diario personal que relate sus experiencias. En el caso del Yogavatar Lahiri Mahasaya, él dejó al mundo sus 26 diarios personales, relatando tanto asuntos mundanos como sus más elevadas experiencias espirituales.

El propósito de estos diarios -que no han sido traducidos ni reimpresos pero se preservan hasta la actualidad- es permitir a otros comprender su gradual progreso en el sadhana.

Yogiraj Lahiri Masahaya alcanzó la completa realización tras cuatro años y medio de intensa práctica de Kriya, a mediados de 1873.

Fotos de sus diarios personales

Fragmentos de sus diarios

En sus diarios escribió lo siguiente:

“He visto a Narayana semejante a mí. He visto a Mahadeva y a la Diosa Parvati en forma humana. Ella me dio un beso maternal.”

“He visto la Forma del Ser Supremo durante toda la noche dentro de la Luna del Alma que puede verse en el Kutastha, y algunas veces le he visto con manos y pies también.”

“He alcanzado ese estado de bienaventuranza donde al permanecer, hay un cese completo del movimiento extrínseco e intrínseco de la respiración.”

“Yo soy Mahapurusha, y he visto dentro del Sol del Alma que solo yo soy Brahman.”

“El mundo se ha manifestado a partir de Mi Forma.”

“Yo Soy el Sol del Alma, Narayana, Bhagavan, el Controlador del Universo, Todopoderoso. Yo Soy también esa Efulgencia que emana del Sol del Alma, que he visto. Yo Mismo soy esa Amorfa Forma. La vasta Forma Infinita de Kutastha que se encuentra más allá del intelecto es el Dios Todopoderoso, y es sacrosanta. Yo Soy ese Purusha imperecedero.”

“Yo Soy Bhagavan Krishna.”

“La Energía Primordial dentro del Sol del Alma soy Yo Mismo. La Forma de Brahman del Sol del Alma emana de Mí.”

“Yo solo Soy el Ser Supremo, el Absoluto.”

Ojo espiritual
El Sol del Alma, el ojo espiritual, Kutastha

Período de Enseñanza de Lahiri Mahasaya

La vida de Shri Lahiri Mahasaya, en su papel de Maestro, estuvo repleta de milagros que reflejaban su omnisciencia y omnipotencia.

Un día, Shyamacharan halló a su jefe muy deprimido y le preguntó la razón. Su jefe respondió que su esposa se encontraba en Inglaterra padeciendo una grave enfermedad y su vida estaba en peligro. Para peor, se encontraba extremamente preocupado porque no recibía novedades de ella.

Compasivamente, Lahiri Baba aseguró a su jefe que él le conseguiría noticias de su esposa. Shyamacharan se fue a una habitación solitaria y, tras unos minutos de meditación, salió de la misma y dijo a su jefe que su esposa se encontraba mejorando y que había una carta de ella en camino. Le detalló incluso fragmentos de la carta.

Pocos días después llegó la carta, con los mismos fragmentos que el maestro había mencionado, lo cual sorprendió a su jefe.

Unos pocos meses después, su esposa llegó a India, proveniente de Inglaterra. En una ocasión ella fue a visitar a su esposo a la oficina y se sorprendió al ver a Lahiri Mahasaya. Ella le explicó a su esposo que fue esta sublime alma quien se le apareció junto a su cama y que gracias a Él recuperó su salud.

Al enterarse de esto, el jefe de Lahiri Mahasaya se maravilló.

Inicialmente, Kashi Moni Devi no era consciente del exaltado estado espiritual de su esposo. En una ocasión, al despertar en mitad de la noche, halló a su esposo en éxtasis en la postura del loto, levitando cerca del techo.

Kashi Moni tomó conciencia del estado de santidad de su esposo y comenzó a llorar, pidiendo perdón por las faltas que pudo haber cometido contra su esposo. Al salir Lahiri Mahasaya de ese estado, ella le solicitó iniciación espiritual, y al día siguiente fue iniciada en Kriya Yoga.

Poco a poco el Yogavatar comenzó a iniciar en Kriya a algunos buscadores, en su residencia en Benarés.

Aunque él instruía a sus discípulos a no divulgar su nombre abiertamente, buscadores de distintas clases sociales, tanto jefes de familia y reyes como renombrados monjes de India, acudieron para convertirse en discípulos de Lahiri Mahasaya. Uno de tales discípulos fue el famoso Sai Baba de Shirdi.

El Maestro trabajaba en la oficina durante el día, por la noche impartía enseñanza espiritual a quienes acudían a su residencia, y pasaba las noches en meditación (no dormía).

Era normal verle sentado en estado de suspensión del aliento (nirvikalpa samadhi), o con los ojos entreabiertos sin parpadear durante horas, y escucharle explicar luego los significados profundos de las distintas escrituras de India.

El estado de imperturbabilidad o ecuanimidad y desapego interior era evidente en cada episodio de su vida. Un ejemplo de esto es la historia del fallecimiento de una de las hijas de Lahiri Mahasaya.

El Maestro nunca autorizó a ninguno de sus discípulos a convertirse en monje (algunos adoptaron la vida monástica luego de su partida). Fue su misión particular enseñar al mundo que las más altas cumbres de la realización espiritual son accesibles para las personas de familia mediante la práctica sincera de Kriya Yoga.

Muchos discípulos fueron milagrosamente ayudados mediante la omnipresente ayuda del Gurú.

En una ocasión, una discípula al llegar a la estación del ferrocarril vio con tristeza que el tren que la llevaría a ver a su Gurú se alejaba sin que llegase a abordarlo. Con tristeza oró interiormente al Maestro, y de repente el tren se detuvo; a pesar de que sus ruedas giraban con normalidad, el tren no avanzaba. Cuando la discípula subió al tren, este pudo ponerse en marcha nuevamente.

En otra ocasión, Lahiri Mahasaya resucitó a un discípulo llamado Rama. Para hacerlo simplemente instruyó a otro discípulo, Priyanath Karar, a que utilizase un aceite y volcase unas gotas del mismo sobre el cuerpo del fallecido Rama, que era su amigo. Priyanath Karar se convertiría más adelante en Swami Shriyukteshwar Giri.

En 1880, Shyamacharan Lahiri se retiró de su vida laboral. A partir de entonces, se encontraba disponible para sus discípulos día y noche.

Aunque el Maestro no escribió libros, algunos discípulos registraron sus explicaciones de las escrituras y les dieron forma literaria. Algunas de estas obras con las enseñanzas de Lahiri Mahasaya se publicaron durante la vida del Yogavatar, con su aprobación.

Sobre la etapa final de su vida, tras impartir iniciación él solía regalar a sus nuevos discípulos una copia del Bhagavad Gita o del Guru Gita con sus explicaciones.

Swami Keshabananda
Swami Keshabananda, discípulo de Lahiri Baba

Destacados Discípulos de Lahiri Mahasaya

Shri Lahiri Mahasaya autorizó a varios discípulos realizados a impartir enseñanza de Kriya Yoga y cumplir así el papel de gurús, originando así diferentes linajes -todo linaje auténtico reconocido de Kriya proviene de Lahiri Mahasaya-. El primero fue Shri Panchanan Bhattacharya, su discípulo principal.

Estos son algunos de los más destacados discípulos de Lahiri Mahasaya que continuaron con la diseminación de Kriya fueron:

  • Shri Panchanan Bhattacharya (discípulo principal).
  • Shri Priyanath Karar (Swami Shriyukteshwar Giri).
  • Shri Krishnaram Sathe.
  • Shri Ashutosh Chatterjee (Swami Kebalananda).
  • Shri Prasad Das Goswami.
  • Shri Ramdayal Majumdar.
  • Shri Bhupendranath Sanyal.
  • Shri Abdul Gafur.
  • Shri Prasad Das Goswami.
  • Shri Tinkori Lahiri (hijo).
  • Shri Dukori Lahiri (hijo).
  • Kashi Moni Devi (esposa).
  • Shri Panchkori Bandopadhyay (Swami Keshabananda).
  • Shri Nilmadhab Mukhopadhya (Swami Pranabananda).
  • Shri Vrinda Ram.
  • Shri Harinarayan Paladhi.
Panchanan Bhattacharya discípulo de Lahiri Mahasaya
Shri Panchanan Bhattacharya, discípulo principal de Lahiri Mahasaya

Mahasamadhi

El mahasamadhi -fallecimiento de un yogui realizado- de Lahiri Mahasaya tuvo lugar el 26 de septiembre de 1895, el día de adoración mahastami de la Madre Durga. Durante horas, ese mismo día, el Maestro explicó maravillosamente el Gita y luego dijo con sencillez: “Me voy a mi casa“.

Sollozos de angustia prorrumpieron de todos los pechos como un torrente irresistible.

Mientras ingresaba en la eterna morada de Dios, dijo:

“Aquellos que practiquen este inmortal Kriya Yoga no perecerán jamás ni se quedarán huérfanos. Obteniendo este gran e inmortal Kriya Yoga de Babaji Maharaj, lo he resucitado en este mundo.

En el futuro, se extenderá a todas las casas, y el hombre avanzará gradualmente en este camino a la liberación final. El camino de la salvación quedará siempre abierto para la humanidad. Ha llegado el momento de mi partida.

Incluso este cuerpo denso es destruido, y el siempre-existente gurú está siempre con ustedes”.

Después de despedirse, Lahiri Mahasaya, por tres veces, hizo girar su cuerpo en un círculo, y dando la cara la norte, en la postura del loto, gloriosamente entró en el final mahasamadhi.

El cuerpo de Lahiri Mahasaya, tan querido de sus devotos, fue incinerado con los solemnes ritos que se les hace a los yoguis de hogar, en Manikarnika Ghat, a orillas del santo río Ganges.

Resurrección

Swami Keshabananda, discípulo del Gran Maestro, relató su experiencia:

“Al día siguiente, a las diez de la mañana, mientras yo estaba todavía en Benarés, mi habitación se inundó de una gran luz; ante mí en carne y hueso, estaba Lahiri Mahasaya. Se veía exactamente igual que en su cuerpo anterior; únicamente parecía un poco más joven y más radiante.

Mi divino gurú me habló:
– Keshabananda -me dijo-, soy yo. De los desintegrados átomos de mi cuerpo incinerado, he resucitado en una nueva forma. Mi trabajo como hombre de hogar en el mundo ha terminado; pero no abandono la tierra completamente. De aquí en adelante, pasaré una temporada con Babaji en los Himalayas, y con Babaji en el cosmos.

Con unas cuantas palabras de bendición para mí, el maestro trascendental desapareció. Una hermosa y maravillosa inspiración llenó mi cuerpo, y fui elevado en Espíritu, así como lo fueron los discípulos de Cristo, cuando vieron a su gurú tras su muerte.

Cuando regresé a mi aislada ermita en Haridwar me llevé conmigo las sagradas cenizas de mi maestro. Yo sabía que él había escapado de la cárcel del espacio- tiempo; el pájaro de la omnipresencia está libre. Sin embargo, me confortaba el corazón el conservar en un nicho sus santos restos.”

Otro discípulo que fue bendecido por la visita de su resucitado maestro fue el santo Panchanan Bhattacharya.

“Aquí en Calcuta, a las diez de la mañana, al día siguiente de su incineración, Lahiri Mahasaya se me apareció en toda su viviente gloria.”

Swami Pranabananda contó también los detalles de su propia suprema experiencia:

“Yo había recibido una carta de él [Lahiri Mahasaya] suplicándome que fuera en seguida a Benarés. Sin embargo, me retardé y no pude salir inmediatamente.

Cuando estaba en medio de mis preparativos de viaje, cerca de las diez de la mañana, contemplé, sorprendido y lleno de gozo, la figura radiante de mi gurú, aparecido de pronto.

– ¿Para qué te das tanta prisa para ir a Benarés? -me dijo Lahiri Mahasaya, sonriendo-. Ya no me encontrarás allí.

Lloré desconsoladamente, creyendo que estaba viéndolo únicamente en visión. El Maestro se acercó a mí, consolándome:

– Vamos, toca mi cuerpo -me dijo-. Estoy tan vivo como siempre. No llores, ¿acaso no estoy para siempre contigo?”

De los labios de estos tres grandes discípulos, una historia de maravillosas verdades ha surgido; a las diez de la mañana, al día siguiente de que el cuerpo de Lahiri Mahasaya fuera consagrado a las llamas, el Maestro, resucitado, en un cuerpo transfigurado se les apareció a cada uno de ellos a la misma hora y en ciudades diferentes. 

Yogavatar Lahiri Mahasaya

Lahiri Mahasaya: Biografía

Biografía completa del Yogavatar Lahiri Mahasaya (1828-1895), el padre del Kriya Yoga en tiempos modernos y ejemplo a seguir por los hombres y mujeres de vida familiar que aspiran a realizar a Dios.

Shyamacharan Lahiri Mahasaya

Su Niñez

Shyamacharan Lahiri -popularmente conocido luego como Lahiri Mahasaya- nació el 30 de Septiembre de 1828, en el poblado de Ghurni, en la sagrada tierra de Nadia, Bengala, India.

Su padre, Gourmohan Lahiri, era un hombre virtuoso, devoto y religioso. Solía dedicar mucho tiempo a la realización de pujas (adoración ritualística), a la lectura de las sagradas escrituras y la práctica de técnicas yóguicas. Tenía un sincero respeto hacia todos los dioses y diosas.

Su madre, Muktakeshi Devi, solía adorar diariamente a la deidad familiar, Shiva, con sincera devoción, y no desayunaba sin haber realizado antes su adoración (puja).

A la edad de tres o cuatro años se veía con frecuencia al niño Shyamacharan sentado en las arenas en la postura yogi, con el cuerpo oculto, excepto la cabeza.

En India es costumbre construir un pequeño templo en el hogar -o al menos consagrar una habitación exclusivamente con este fin- para realizar allí la adoración o practicar la meditación. El templo de la familia Lahiri, dedicado al Señor Shiva, se encontraba junto a la casa.

Destino Divino

Un día, Muktakeshi Devi se encontraba absorta en profunda meditación en Dios (Shiva), mientras el pequeño niño Lahiri Mahasaya se encontraba sentado junto a ella. El niño estaba sentado también con los ojos cerrados, siguiendo el ejemplo de su madre.

De repente, un apuesto y corpulento monje renunciante de enmarañados cabellos apareció ante el templo y se dirigió a Muktakeshi como “Madre”. Ella se puso nerviosa y levantó al niño sobre su regazo.

El sannyasin (renunciante) le dijo:

Madre, no temas. Soy un sannyasin, no tienes por qué temerme. 

Ese hijo tuyo no es un niño ordinario; fui yo quien lo he enviado a esta Tierra, para enseñar el esotérico sendero del sadhana [práctica espiritual] a innumerables personas, afligidas por las preocupaciones y dolores de la vida familiar. 

Este Niño llevará una existencia familiar y atraerá a los demás hacia la práctica del yoga sadhana. 

Madre, no tienes nada que temer. Mantendré una atención constante sobre Él, como una sombra.”

Luego de esto el sannyasin se marchó.

Templo dedicado al Yogavatar Lahiri Mahasaya

Tragedia familiar y establecimiento en Kashi (Benarés)

Cuando Shyamacharan tenía alrededor de cinco años de edad, la familia sufrió dos tragedias.

El hogar de Lahiri fue destruido por una inundación cuando el cercano río Jalangi cambió de curso y desapareció en las profundidades del Ganges. El templo de Shiva construido por los Lahiri fue destruido también junto a la casa.

El mismo año, la madre de Lahiri Mahasaya falleció tras el nacimiento de su segunda hija.

A raíz de estos acontecimientos, la familia Lahiri se instaló en la sagrada ciudad de Kashi (Benarés), ciudad que Gourmohan conocía debido a sus peregrinajes.

Gourmohan inmediatamente erigió un templo a Shiva. Conducía su hogar con la observancia de la disciplina védica, con los actos usuales de las ceremonias de adoración, actos de caridad y estudio de las Escrituras. Justo y de amplio criterio, no ignoraba, sin embargo, los beneficios de las ideas modernas.

El niño Lahiri tomó lecciones de hindi y urdu entre grupos de estudiosos en Benarés. Asistió a una escuela dirigida por Joy Narayan Ghosal y recibió instrucción en sánscrito, bengalí, francés e inglés.

Aplicándose al estudio detallado de los Vedas, el pequeño yogui escuchaba con avidez las disertaciones que sobre las Escrituras daban ilustrados brahmines, incluyendo a Marhatta Pandita, llamado Nag Bhatta.

Shyamacharan era bondadoso, gentil y valiente, querido por todos sus compañeros. Con un bien proporcionado y robusto cuerpo, fue notable en natación y en otras actividades de destreza.

A los doce años, Shyamacharan fue admitido en una escuela media inglesa que pertenecía a la Universidad Gubernamental de Sánscrito. Posteriormente dicha escuela fue convertida en universidad. El joven Lahiri Mahasaya estudió allí por ocho años, hasta los 20.

Vida Familiar y Laboral de Lahiri Mahasaya

En 1846, a sus dieciocho años, Shyamacharan Lahiri contrajo matrimonio con Srimati Kashi Moni.

Verdadero modelo de esposa india, Kashi Moni llevaba alegremente los deberes del hogar y las obligaciones tradicionales del ama de casa, entre ellas la de servir y atender a los huéspedes y a los pobres. Dos hijos varones, Tinkori y Dukori, y tres mujeres, Harimati, Harikamini y Harimohini, bendijeron esta unión.

A la edad de veintitrés años, en 1851, Lahiri Mahasaya tomó el puesto de contador en el Departamento Militar de Ingeniería del gobierno inglés. Durante su servicio recibió muchos ascensos.

Como las oficinas del Departamento del Ejército fueron trasladadas, Lahiri Mahasaya fue transferido a Gazipur, Mirjapur, Benarés y otros lugares.

Al morir su padre, Shyamacharan tuvo que tomar la completa responsabilidad de su familia, para lo cual compró una residencia en Garudeswar Mohulla, en los alrededores de Benarés.

Esta casa es actualmente un sitio de peregrinación para los practicantes de Kriya alrededor del mundo.

Casa del maestro en Benarés
Casa de Shyamacharan Lahiri Mahasaya
Casa de Shyamacharan Lahiri en Benarés

Lahiri Mahasaya solía involucrarse en proyectos caritativos o relacionados con el bienestar de la comunidad. Especialmente se sentía interesado en mejorar el nivel educativo de la comunidad.

A través de la ayuda de personas influyentes de Benarés fundó una escuela media, Bangalitola High School, y solía supervisar su buen funcionamiento. Consideraba importante la educación de la mujer también, algo que chocaba contra la cultura de la época, donde se consideraba que las mujeres no debían estudiar.

Con la ayuda de personas eminentes estableció una escuela para niñas, algo innovador pero contrario a la cultura de la época: los padres no enviaban a sus hijas a la escuela, por lo que esta debió cerrarse.

Tinkori Lahiri
Tinkori, hijo de Lahiri Mahasaya

Lahiri Mahasaya es iniciado por Babaji: Un acontecimiento trascendental

El 23 de Noviembre de 1868 -según otras fuentes, sucedió en 1861-, Shyamacharan recibió la orden para su traslado a Ranikhet, al pie de los Himalayas. 

Dejando a su familia en su residencia en Benarés, partió rumbo a Ranikhet, en donde se había instalado una nueva oficina.

Cerca de su campamento, en el Monte Drongiri, Lahiri Mahasaya oyó una voz que le llamaba por su nombre. Se trataba de un joven sannyasin de cabello largo. El sannyasin ayudó a Shyamacharan a recordar su anterior encarnación.

Se trataba de su Gurú, Babaji Maharaj, bajo cuya guía Shyamacharan había vivido y seguido allí mismo sus prácticas yóguicas. El Maestro -cuyo cuerpo físico no envejece- le había estado esperando durante 40 años, hasta ese momento.

Esa misma noche Babaji le inició en Kriya Yoga. Como resultado de su pasado como yogui, Shyamacharan entró fácilmente en samadhi -el estado de comunión divina-.

Lahiri Mahasaya deseaba permanecer siempre allí y disfrutar de la compañía de su inmortal gurú. Pero el Maestro le explicó que el propósito de su traslado a Ranikhet se había cumplido, y que había sido él quien con su poder yóguico produjo el traslado “por equivocación” de Shyamacharan hasta allí. Ese traslado y puesto correspondía a otra persona.

Dibujo de Lahiri Mahasaya
Dibujo de Lahiri Mahasaya

La Divina Misión de Lahiri Mahasaya

Babaji dijo a Lahiri Mahasaya:

“Deberás permanecer en el ámbito familiar como un completo padre de familia y practicar un estricto sadhana mediante el cual podrás establecer un ilustre ideal. Muchos están esperándote. 

Deberás mostrar el camino de salvación a todos aquellos honestos padres de familia. No puedes olvidar que les has hecho una promesa. 

Los hombres de familia desean practicar el sadhana permaneciendo en la vida familiar, pero se encuentran plagados de problemas y disponen de poco tiempo. 

De manera que deberás enseñarles este yoga sadhana [Kriya Yoga] que es fácil, sencillo, sin ostentación y efectivo. Es por esta razón que has descendido a esta morada terrenal, no puedes olvidarlo.

En la actualidad las personas de familia no hallan ningún medio para realizar su búsqueda de Dios. Al permanecer dentro del ámbito familiar Tú les mostrarás el verdadero camino.”

Babaji instruyó a Lahiri Mahasaya en la manera de impartir la iniciación. El 15 de enero de 1869, Shyamacharan partió nuevamente hacia su hogar, en Benarés.

Mahavatar Babaji Maharaj
Babaji, Gurú de Lahiri Mahasaya

Realización Espiritual de Lahiri Mahasaya

Shyamacharan cumplía con las responsabilidades de su trabajo, y al regresar diariamente a la casa se dedicaba completamente a la práctica del Kriya Yoga recibido de su gurú.

Durante este período, nadie en su entorno familiar supo cuál era su práctica espiritual ni las experiencias vividas con su maestro.

Entregaba la totalidad de su salario a su esposa, Kashi Moni, quien se encargaba del funcionamiento del hogar y jamás interrumpía a su esposo en su práctica espiritual; por el contrario, vigilaba que nadie le interrumpiese.

No se conocen casos en los que un practicante espiritual haya alcanzado la Realización registrando ese proceso en un diario personal que relate sus experiencias. En el caso del Yogavatar Lahiri Mahasaya, él dejó al mundo sus 26 diarios personales, relatando tanto asuntos mundanos como sus más elevadas experiencias espirituales.

El propósito de estos diarios -que no han sido traducidos ni reimpresos pero se preservan hasta la actualidad- es permitir a otros comprender su gradual progreso en el sadhana.

Yogiraj Lahiri Masahaya alcanzó la completa realización tras cuatro años y medio de intensa práctica de Kriya, a mediados de 1873.

Fotos de sus diarios personales

Fragmentos de sus diarios

En sus diarios escribió lo siguiente:

“He visto a Narayana semejante a mí. He visto a Mahadeva y a la Diosa Parvati en forma humana. Ella me dio un beso maternal.”

“He visto la Forma del Ser Supremo durante toda la noche dentro de la Luna del Alma que puede verse en el Kutastha, y algunas veces le he visto con manos y pies también.”

“He alcanzado ese estado de bienaventuranza donde al permanecer, hay un cese completo del movimiento extrínseco e intrínseco de la respiración.”

“Yo soy Mahapurusha, y he visto dentro del Sol del Alma que solo yo soy Brahman.”

“El mundo se ha manifestado a partir de Mi Forma.”

“Yo Soy el Sol del Alma, Narayana, Bhagavan, el Controlador del Universo, Todopoderoso. Yo Soy también esa Efulgencia que emana del Sol del Alma, que he visto. Yo Mismo soy esa Amorfa Forma. La vasta Forma Infinita de Kutastha que se encuentra más allá del intelecto es el Dios Todopoderoso, y es sacrosanta. Yo Soy ese Purusha imperecedero.”

“Yo Soy Bhagavan Krishna.”

“La Energía Primordial dentro del Sol del Alma soy Yo Mismo. La Forma de Brahman del Sol del Alma emana de Mí.”

“Yo solo Soy el Ser Supremo, el Absoluto.”

Ojo espiritual
El Sol del Alma, el ojo espiritual, Kutastha

Período de Enseñanza de Lahiri Mahasaya

La vida de Shri Lahiri Mahasaya, en su papel de Maestro, estuvo repleta de milagros que reflejaban su omnisciencia y omnipotencia.

Un día, Shyamacharan halló a su jefe muy deprimido y le preguntó la razón. Su jefe respondió que su esposa se encontraba en Inglaterra padeciendo una grave enfermedad y su vida estaba en peligro. Para peor, se encontraba extremamente preocupado porque no recibía novedades de ella.

Compasivamente, Lahiri Baba aseguró a su jefe que él le conseguiría noticias de su esposa. Shyamacharan se fue a una habitación solitaria y, tras unos minutos de meditación, salió de la misma y dijo a su jefe que su esposa se encontraba mejorando y que había una carta de ella en camino. Le detalló incluso fragmentos de la carta.

Pocos días después llegó la carta, con los mismos fragmentos que el maestro había mencionado, lo cual sorprendió a su jefe.

Unos pocos meses después, su esposa llegó a India, proveniente de Inglaterra. En una ocasión ella fue a visitar a su esposo a la oficina y se sorprendió al ver a Lahiri Mahasaya. Ella le explicó a su esposo que fue esta sublime alma quien se le apareció junto a su cama y que gracias a Él recuperó su salud.

Al enterarse de esto, el jefe de Lahiri Mahasaya se maravilló.

Inicialmente, Kashi Moni Devi no era consciente del exaltado estado espiritual de su esposo. En una ocasión, al despertar en mitad de la noche, halló a su esposo en éxtasis en la postura del loto, levitando cerca del techo.

Kashi Moni tomó conciencia del estado de santidad de su esposo y comenzó a llorar, pidiendo perdón por las faltas que pudo haber cometido contra su esposo. Al salir Lahiri Mahasaya de ese estado, ella le solicitó iniciación espiritual, y al día siguiente fue iniciada en Kriya Yoga.

Poco a poco el Yogavatar comenzó a iniciar en Kriya a algunos buscadores, en su residencia en Benarés.

Aunque él instruía a sus discípulos a no divulgar su nombre abiertamente, buscadores de distintas clases sociales, tanto jefes de familia y reyes como renombrados monjes de India, acudieron para convertirse en discípulos de Lahiri Mahasaya. Uno de tales discípulos fue el famoso Sai Baba de Shirdi.

El Maestro trabajaba en la oficina durante el día, por la noche impartía enseñanza espiritual a quienes acudían a su residencia, y pasaba las noches en meditación (no dormía).

Era normal verle sentado en estado de suspensión del aliento (nirvikalpa samadhi), o con los ojos entreabiertos sin parpadear durante horas, y escucharle explicar luego los significados profundos de las distintas escrituras de India.

El estado de imperturbabilidad o ecuanimidad y desapego interior era evidente en cada episodio de su vida. Un ejemplo de esto es la historia del fallecimiento de una de las hijas de Lahiri Mahasaya.

El Maestro nunca autorizó a ninguno de sus discípulos a convertirse en monje (algunos adoptaron la vida monástica luego de su partida). Fue su misión particular enseñar al mundo que las más altas cumbres de la realización espiritual son accesibles para las personas de familia mediante la práctica sincera de Kriya Yoga.

Muchos discípulos fueron milagrosamente ayudados mediante la omnipresente ayuda del Gurú.

En una ocasión, una discípula al llegar a la estación del ferrocarril vio con tristeza que el tren que la llevaría a ver a su Gurú se alejaba sin que llegase a abordarlo. Con tristeza oró interiormente al Maestro, y de repente el tren se detuvo; a pesar de que sus ruedas giraban con normalidad, el tren no avanzaba. Cuando la discípula subió al tren, este pudo ponerse en marcha nuevamente.

En otra ocasión, Lahiri Mahasaya resucitó a un discípulo llamado Rama. Para hacerlo simplemente instruyó a otro discípulo, Priyanath Karar, a que utilizase un aceite y volcase unas gotas del mismo sobre el cuerpo del fallecido Rama, que era su amigo. Priyanath Karar se convertiría más adelante en Swami Shriyukteshwar Giri.

En 1880, Shyamacharan Lahiri se retiró de su vida laboral. A partir de entonces, se encontraba disponible para sus discípulos día y noche.

Aunque el Maestro no escribió libros, algunos discípulos registraron sus explicaciones de las escrituras y les dieron forma literaria. Algunas de estas obras con las enseñanzas de Lahiri Mahasaya se publicaron durante la vida del Yogavatar, con su aprobación.

Sobre la etapa final de su vida, tras impartir iniciación él solía regalar a sus nuevos discípulos una copia del Bhagavad Gita o del Guru Gita con sus explicaciones.

Swami Keshabananda
Swami Keshabananda, discípulo de Lahiri Baba

Destacados Discípulos de Lahiri Mahasaya

Shri Lahiri Mahasaya autorizó a varios discípulos realizados a impartir enseñanza de Kriya Yoga y cumplir así el papel de gurús, originando así diferentes linajes -todo linaje auténtico reconocido de Kriya proviene de Lahiri Mahasaya-. El primero fue Shri Panchanan Bhattacharya, su discípulo principal.

Estos son algunos de los más destacados discípulos de Lahiri Mahasaya que continuaron con la diseminación de Kriya fueron:

  • Shri Panchanan Bhattacharya (discípulo principal).
  • Shri Priyanath Karar (Swami Shriyukteshwar Giri).
  • Shri Krishnaram Sathe.
  • Shri Ashutosh Chatterjee (Swami Kebalananda).
  • Shri Prasad Das Goswami.
  • Shri Ramdayal Majumdar.
  • Shri Bhupendranath Sanyal.
  • Shri Abdul Gafur.
  • Shri Prasad Das Goswami.
  • Shri Tinkori Lahiri (hijo).
  • Shri Dukori Lahiri (hijo).
  • Kashi Moni Devi (esposa).
  • Shri Panchkori Bandopadhyay (Swami Keshabananda).
  • Shri Nilmadhab Mukhopadhya (Swami Pranabananda).
  • Shri Vrinda Ram.
  • Shri Harinarayan Paladhi.
Panchanan Bhattacharya discípulo de Lahiri Mahasaya
Shri Panchanan Bhattacharya, discípulo principal de Lahiri Mahasaya

Mahasamadhi

El mahasamadhi -fallecimiento de un yogui realizado- de Lahiri Mahasaya tuvo lugar el 26 de septiembre de 1895, el día de adoración mahastami de la Madre Durga. Durante horas, ese mismo día, el Maestro explicó maravillosamente el Gita y luego dijo con sencillez: “Me voy a mi casa“.

Sollozos de angustia prorrumpieron de todos los pechos como un torrente irresistible.

Mientras ingresaba en la eterna morada de Dios, dijo:

“Aquellos que practiquen este inmortal Kriya Yoga no perecerán jamás ni se quedarán huérfanos. Obteniendo este gran e inmortal Kriya Yoga de Babaji Maharaj, lo he resucitado en este mundo.

En el futuro, se extenderá a todas las casas, y el hombre avanzará gradualmente en este camino a la liberación final. El camino de la salvación quedará siempre abierto para la humanidad. Ha llegado el momento de mi partida.

Incluso este cuerpo denso es destruido, y el siempre-existente gurú está siempre con ustedes”.

Después de despedirse, Lahiri Mahasaya, por tres veces, hizo girar su cuerpo en un círculo, y dando la cara la norte, en la postura del loto, gloriosamente entró en el final mahasamadhi.

El cuerpo de Lahiri Mahasaya, tan querido de sus devotos, fue incinerado con los solemnes ritos que se les hace a los yoguis de hogar, en Manikarnika Ghat, a orillas del santo río Ganges.

Resurrección

Swami Keshabananda, discípulo del Gran Maestro, relató su experiencia:

“Al día siguiente, a las diez de la mañana, mientras yo estaba todavía en Benarés, mi habitación se inundó de una gran luz; ante mí en carne y hueso, estaba Lahiri Mahasaya. Se veía exactamente igual que en su cuerpo anterior; únicamente parecía un poco más joven y más radiante.

Mi divino gurú me habló:
– Keshabananda -me dijo-, soy yo. De los desintegrados átomos de mi cuerpo incinerado, he resucitado en una nueva forma. Mi trabajo como hombre de hogar en el mundo ha terminado; pero no abandono la tierra completamente. De aquí en adelante, pasaré una temporada con Babaji en los Himalayas, y con Babaji en el cosmos.

Con unas cuantas palabras de bendición para mí, el maestro trascendental desapareció. Una hermosa y maravillosa inspiración llenó mi cuerpo, y fui elevado en Espíritu, así como lo fueron los discípulos de Cristo, cuando vieron a su gurú tras su muerte.

Cuando regresé a mi aislada ermita en Haridwar me llevé conmigo las sagradas cenizas de mi maestro. Yo sabía que él había escapado de la cárcel del espacio- tiempo; el pájaro de la omnipresencia está libre. Sin embargo, me confortaba el corazón el conservar en un nicho sus santos restos.”

Otro discípulo que fue bendecido por la visita de su resucitado maestro fue el santo Panchanan Bhattacharya.

“Aquí en Calcuta, a las diez de la mañana, al día siguiente de su incineración, Lahiri Mahasaya se me apareció en toda su viviente gloria.”

Swami Pranabananda contó también los detalles de su propia suprema experiencia:

“Yo había recibido una carta de él [Lahiri Mahasaya] suplicándome que fuera en seguida a Benarés. Sin embargo, me retardé y no pude salir inmediatamente.

Cuando estaba en medio de mis preparativos de viaje, cerca de las diez de la mañana, contemplé, sorprendido y lleno de gozo, la figura radiante de mi gurú, aparecido de pronto.

– ¿Para qué te das tanta prisa para ir a Benarés? -me dijo Lahiri Mahasaya, sonriendo-. Ya no me encontrarás allí.

Lloré desconsoladamente, creyendo que estaba viéndolo únicamente en visión. El Maestro se acercó a mí, consolándome:

– Vamos, toca mi cuerpo -me dijo-. Estoy tan vivo como siempre. No llores, ¿acaso no estoy para siempre contigo?”

De los labios de estos tres grandes discípulos, una historia de maravillosas verdades ha surgido; a las diez de la mañana, al día siguiente de que el cuerpo de Lahiri Mahasaya fuera consagrado a las llamas, el Maestro, resucitado, en un cuerpo transfigurado se les apareció a cada uno de ellos a la misma hora y en ciudades diferentes. 

Yogavatar Lahiri Mahasaya