La Vida de Krishna

La vida de Krishna y su mensaje, explicados por Paramahamsa Yogananda:

La Vida de Krishna en Brindaban

Shri Krishna fue criado en un entorno pastoril en Gokula y el cercano Brindaban, en las márgenes del río Yamuna, adonde había sido llevado secretamente por su padre Vasudeva tan pronto como Devaki dio a luz en la prisión de Mathura. (De forma milagrosa, se abrieron las puertas, que estaban cerradas con candado, y los guardias se quedaron sumidos en un profundo sopor, lo cual permitió que el recién nacido fuera llevado a salvo a su hogar de acogida).

Sus padres adoptivos fueron Nanda, un bondadoso cuidador de ganado, y su tierna esposa, Yasoda. Durante su niñez en Brindaban, Krishna asombraba a todos con su precoz sabiduría y despliegue de increíbles poderes. Su gozo interior con frecuencia se expresaba de repente en forma de explosivas travesuras, para diversión y deleite -y algunas veces desconcierto- de aquellos a quienes iban dirigidas sus bromas.

La Vida de Krishna

Uno de estos episodios le reveló a Yasoda la divina naturaleza del niño al que estaba criando.

Cuando era pequeño, a Krishna le encantaba quitarle a las lecheras el queso que ellas elaboraban y comérselo. En cierta ocasión, se había llenado tanto la boca que Yasoda temió que pudiera ahogarse, así que rápidamente intentó abrírsela. Sin embargo, en vez de queso (según algunos relatos populares había comido barro), lo que vio en la boca abierta de Krishna fue el universo entero -el cuerpo infinito (vishwarupa) del Creador-, incluida la imagen de ella misma.

Llena de temor reverencial, apartó la mirada de la visión cósmica, feliz de contemplar y estrechar una vez más contra su pecho a su bienamado pequeñuelo.

Dotado de una apariencia física y facciones de gran belleza, así como de un encanto y un modo de ser irresistibles, el pequeño Krishna era la personificación misma del amor divina y una fuente de gozo para todos. En la comunidad, todos le amaban y era a la vez un fascinante líder y amigo para sus compañeros de la niñez, los gopas y las gopis, que cuidaban con él los rebaños de vacas del poblado en los boscosos alrededores.

A las personas de mentalidad mundana, adictas a los sentidos como único medio de gratificación, les resulta difícil comprender la pureza de la amistad y el amor divino que no están manchados por el deseo o la expresión carnales.

Sería absurdo considerar de forma literal los supuestos flirteos entre Shri Krishna y las gopis. El simbolismo implícito es aquel de la unidad entre el Espíritu y la Naturaleza, que al danzar juntos en la creación proveen la divina lila o juego para entretener a las criaturas de Dios.

Con las encantadoras melodías de su flauta celestial, Shri Krishna llama a todos los devotos a la enramada de la divina unión del samadhi que se experimenta en la meditación, para que allí se solacen con el cálido y bienaventurado amor de Dios.

Al parecer, Krishna era poco más que un niño cuando llegó el momento en que debió abandonar Brindaban para cumplir con el propósito de su encarnación: ayudar a los virtuosos a ponerle freno al mal.

La primera entre sus muchas heroicas y milagrosas hazañas fue destruir al malvado Kansa y liberar del cautiverio a sus padres Vasudeva y Devaki. Después, Vasudeva los envió a él y a su hermano Balarama al ashram del gran sabio Sandipani para recibir instrucción.

Krishna y las gopis

La Vida de Krishna como Rey

Nacido en el seno de la realeza, como adulto Krishna desempeñó sus deberes reales y participó en numerosas compañas contra los reinos gobernados por regentes malvados. Estableció la capital de su propio reino en Dwarka, situada en una isla mar adentro, en el estado occidental de Gujarat.

La mayor parte de su vida está entrelazada con la de los Pandavas y los Kauravas, cuya capital se hallaba en la región norte de la India central, cerca de la ubicación actual de Delhi. Participó en muchos de los asuntos seculares y espirituales de los Pandus y los Kurus, como su aliado y consejero, y desempeñó un papel significativo en la guerra de Kurukshetra que ambos bandos libraron entre sí.

Una vez cumplida en la tierra la misión que le había sido divinamente encomendada, Krishna se retiró a los bosques. Allí abandonó su cuerpo debido a una herida accidental infligida por la flecha de un cazador que le confundió con un ciervo mientras se hallaba descansando en un claro -un hecho que había sido profetizado como la causa de su partida de este mundo.

El Mensaje de la Vida de Krishna

En el Bhagavad Gita, nuestra atención se centra en la función de Shri Krishna como gurú y consejero de Arjuna, así como también en el sublime mensaje del yoga que en su papel de maestro predicó al mundo -el camino de la acción correcta y de la meditación para alcanzar la comunión divina y la salvación-, un mensaje cuya sabiduría le ha entronizado en el corazón y la mente de los devotos a lo largo de los siglos.

Hemos oído hablar de los santos ascetas o de los profetas de los bosques o de vida retirada, que eran hombres de renunciación exclusivamente; Krishna, en cambio, fue uno de los más grandes ejemplos de divinidad, ya que vivió y se manifestó como un Cristo y al mismo tiempo cumplió con los deberes de un noble rey.

Su vida demuestra el ideal no de la renuncia a la acción -una doctrina conflictiva para el hombre circunscrito a un mundo cuyo aliento vital es la actividad-, sino de la renuncia a los deseos por los frutos de la acción, que atan al hombre a lo terrenal.

Si no existiera el trabajo, la civilización humana no sería sino una jungla de enfermedades, hambre y confusión. Y si todos los hombres del mundo abandonasen sus civilizaciones materiales y se marchasen a vivir a los bosques, los bosques mismos se transformarían entonces en ciudades ya que, de no ser así, sus habitantes perecerían, víctimas de la insalubridad. Y sin embargo, la civilización material está llena de imperfecciones y sufrimientos. ¿Cómo se puede remediar todo esto?

La vida de Krishna constituye una prueba de su filosofía, la filosofía de que no es necesario huir de las responsabilidades de la vida material. El problema puede ser resuelto trayendo a Dios al sitio mismo en el cual Él nos ha colocado. Sea cual sea nuestro entorno, el Cielo habrá de manifestarse en toda mente donde reine la comunión con Dios.

La ambición de poseer cada vez más dinero, el enfrascarse en el trabajo cada vez más y por más tiempo, con apego o ceguera, son causa de sufrimiento. No obstante, renunciar sólo de forma externa a los objetos materiales cuando uno todavía alberga en su interior apego por ellos conduce únicamente a la hipocresía y al engaño.

Con el fin de evitar los peligros de ambos extremos -ya sea renunciar al mundo o ahogarse en la vida material-, el ser humano debe entrenar su mente, por medio de la meditación constante, para que le sea posible llevar a cabo las necesarias acciones prescritas por el deber en la vida cotidiana y, al mismo tiempo, conservar la conciencia de Dios en su interior. Ése es el ejemplo que brinda la vida de Krishna.

La Vida de Krishna como Rey

El Mensaje del Bhagavad Gita

El mensaje de Shri Krishna en el Bhagavad Gita constituye la respuesta perfecta para la era moderna y para todas las eras: el yoga de la acción prescrita por el deber, del desapego y de la meditación para alcanzar la unión divina.

Trabajar sin experimentar la paz de Dios en nuestro interior es un infierno. Trabajar, en cambio, sintiendo que el gozo del Señor brota constantemente en el alma es llevar dentro de nosotros un paraíso portátil adondequiera que vayamos.

El sendero que Shri Krishna aconseja en el Bhagavad Gita es el dorado camino medio de la moderación, tanto para el ocupado hombre de mundo como para el aspirante espiritual más elevado. Seguir el sendero propuesto en el Bhagavad Gita representaría la salvación de ambos, ya que éste es un libro que trata de manera universal acerca de la realización del Ser, poniendo al hombre en contacto con su Ser verdadero, el alma, y mostrándole cómo se ha originado del Espíritu, cómo llevar a cabo sus justas obligaciones en la tierra y cómo retornar a Dios.

La sabiduría del Gita no tiene como objeto que los áridos intelectualistas realicen con sus asertos un despliegue de piruetas mentales para entretenimiento de los dogmáticos, sino, por el contrario, mostrar a los hombres y mujeres del mundo, ya sea que se trate de personas con responsabilidades familiares o de renunciantes, el modo de vivir una vida equilibrada que incluya el contacto verdadero con Dios mediante la práctica de los métodos graduales del yoga.

 

Comparte este contenido