La Batalla Interior por la Perfección

La Batalla Interior

La raza humana siempre ha librado batallas para adquirir más y más riqueza material. Pero la verdadera batalla no es externa; es una lucha interna constante. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra todas las asechanzas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra carne y sangre…” (Efesios 6:11-12)

Las escrituras hindúes describen muchas batallas que ocurren constantemente en nuestro interior. Entre todas las batallas mitológicas, hay dos muy prominentes e inspiradoras, que simbolizan la evolución humana mediante la subyugación de nuestras tendencias inferiores. La batalla del Ramayana es un ejemplo, y la otra está en el Mahabharata.

Las dos batallas ilustran la necesidad de matar la naturaleza demoníaca interior y despertar nuestra energía espiritual.

La Batalla Interior en el Ramayana

En el Ramayana, el Señor Rama quiere recuperar a Sita (la paz), conquistando a Ravana con sus diez cabezas (los diez órganos de los sentidos).

Ravana, el demonio de diez cabezas que secuestró a Sita, no existe en el mundo exterior sino dentro de nosotros, en cada uno de nuestros diez órganos de los sentidos. Cada cabeza u órgano sensorial es igualmente poderoso. El demonio ha secuestrado nuestra paz interior, haciendo que la mente corra tras los objetos sensoriales.

La Batalla Interior en el Mahabharata

En la batalla del Mahabharata, los cien Kauravas representan nuestras cualidades internas negativas, tales como la pasión, la inquietud, la ira, el ego y la envidia, así como el flujo constante de pensamientos en diez direcciones diferentes, que corresponden a los diez órganos sensoriales.

Los Pándavas representan las raras cualidades buenas que poseemos. Esta batalla constante sucede en cada uno de nosotros, entre las cualidades positivas y negativas. Algunas veces se suprimen las buenas cualidades y prevalecen las cualidades negativas, y algunas veces las cualidades positivas son las victoriosas.

Cuando la vida está llena de amor, no hay enojo ni ego; cuando la mente está totalmente ocupada con pensamientos positivos, no hay puerta por donde puedan ingresar pensamientos negativos; cuando la mente está ocupada, no hay tiempo para pensamientos ociosos. La mente ociosa es ciertamente el taller del diablo.

Todo lo que hacemos aparece primero en la forma de un pensamiento. Un pensamiento es como la semilla que sembramos; el brote es el resultado de nuestro trabajo y el árbol o fruto, la manifestación final. Así, cada mente humana puede ser un reino divino en el cielo, o un lugar demoníaco en el infierno. La elección es nuestra. Podemos hacer de nuestra vida algo bello o algo lleno de cosas negativas.

Debemos ser cuidadosos si realmente queremos nuestro propio crecimiento espiritual. Cada uno de nosotros posee una inmensa divinidad interior que debe explorarse a través de la meditación. No hay ninguna otra forma. Si no limpiamos nuestra mente, no avanzaremos. Todos estamos comprometidos en esta batalla constante por la perfección.

~ Paramahamsa Prajnanananda

 

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