Fallece la Hija de Lahiri Mahasaya

Lahiri Mahasaya

 

Compartimos un destacado episodio de la vida de Lahiri Mahasaya.

Yogiraj Lahiri Mahasaya tuvo dos sabios hijos, Tinkori Lahiri y Dukori Lahiri, y tres hijas, Harimati, Harikamini y Harimohini.

Harikamini, su segunda hija, de dieciséis años, casada, había venido a la casa de su padre. Repentinamente, comenzó a sufrir un ataque de cólera asiático.

La esposa de Yogiraj, Kashimani Devi, solicitó a Yogiraj  que hiciera algo para salvar a su hija. ¿Cómo podría fallecer estando Él presente?

Lahiri Mahasaya permaneció imperturbable, como si no ocurriera nada. Kashimani Devi continuó insistentemente suplicándole a Yogiraj que salvase a su hija de alguna forma. El Gran Yogui, sin mediar palabra, le dio una raíz de apamarga (una especie de planta herbácea utilizada con fines medicinales) y dos granos y medio de pimienta, y le instruyó:

“Muele todo esto y aliméntala.”

Kashimani Devi comenzó a pensar que debido a que su hija estaba casada, sería mejor medicarla de acuerdo a las instrucciones del médico. De lo contrario, si algo malo ocurriera, ellos recibirían reprimendas por parte de la familia del esposo de su hija.

De manera que no le administró a su hija la medicina indicada por Yogiraj. En cambio, comenzó a administrarle la medicina recetada por el doctor.

Pero su hija falleció al día siguiente.

Esa noche, como cualquier otra, Yogiraj Lahiri Mahasaya  se encontraba explicando el Gita, y Panchanan Bhattacharya, su principal discípulo, leía las estrofas del Gita durante la reunión. Había muchos devotos escuchando. En ese momento, se oyeron fuertes lamentos provenientes de la habitación del piso superior. Esto perturbó a todos los presentes.

Al ser preguntado sobre esto, Yogiraj respondió:

“Mi segunda hija ha fallecido, y por lo tanto todos están llorando. Quizás han llegado los familiares y vecinos que la llevaran al campo de cremación.”

Bhattacharya Mahasaya cerró el Gita y dijo: “Detengamos la explicación por hoy.”

Yogiraj solemnemente expresó: “Deja que ellos realicen su tarea, y tú realiza la tuya.”

Los devotos presentes dijeron: “La tranquilidad mental que se requiere para escuchar las interpretaciones del Gita no está presente. Omitámosla por hoy.”

Yogiraj estaba despreocupado, como si nada ocurriese. Con un tono calmo dijo: “De acuerdo, entonces detengan la lectura.”

Al día siguiente, Rajchandra Sanyal Mahasaya, el cuñado de Yogiraj, vino y le preguntó: “La tristeza que experimenta una persona común por la pérdida de un ser querido, ¿usted no la siente?”

El Yogavatar Lahiri Mahasaya sonrió y le dijo:

“Todos experimentan la tristeza, pero hay una pequeña diferencia en el caso de una persona de conocimiento. Si se arroja al mármol contra el suelo firme, rebota y se aleja. Pero si se lo arroja contra un blando suelo de barro, el mármol se incrusta en el suelo.
Del mismo modo, la tristeza no puede lastimar a una persona de conocimiento. Los golpes le duelen pero no pueden producir un impacto sobre ella. Una persona ignorante se lamenta cuando está afligida.”

Llevando una existencia familiar tal como una hoja de loto que permanece sobre el agua sin ser empapada por esta, este noble yogui y jefe de familia permaneció fácilmente imperturbable ante las tristezas y aflicciones.

 

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