El ojo espiritual o tercer ojo

Una explicación profunda y detallada sobre el ojo espiritual, también conocido como Kutastha, el tercer ojo u ojo único. La ubicación, importancia y apertura del ojo espiritual.
Por Paramahamsa Yogananda

Ubicación y apariencia del ojo espiritual

El hombre es, en verdad, una expresión microcósmica del universo macrocósmico. Su conciencia finita es potencialmente infinita. Aun cuando sus órganos sensoriales físicos le confinen al mundo de la materia, su alma se halla dotada de instrumentos omnipotentes de percepción, mediante los cuales Dios mismo puede ser conocido.

Jesús dijo:

«Mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros».
(Lucas 17:21)

Todas las manifestaciones provienen de la Vibración del Espíritu Santo, imbuida de la Inteligencia y del Poder de la trascendente Conciencia Cósmica de Dios Padre (que se refleja dentro de la creación vibratoria como la Conciencia de Cristo).

Esta trinidad de Dios se manifiesta en el ser humano, en forma microcósmica, como el ojo espiritual.

La luz que revela a Dios dentro del cuerpo es el ojo único ubicado en el entrecejo, que puede verse durante la meditación profunda y constituye la puerta de acceso a la presencia de Dios.

Valiéndose del método correcto de meditación y la práctica de la devoción, y manteniendo los ojos cerrados y concentrados en el ojo espiritual, el devoto llama a las puertas del cielo.

Al fijar la visión de ambos ojos en el entrecejo en el estado meditativo de concentración interior, se logra enfocar la energía óptica positiva y negativa de los ojos derecho e izquierdo y unir estas corrientes de energía en el ojo único de luz divina.

Cuando los ojos se encuentran enfocados e inmóviles, y la respiración y la mente están en calma, comienza a formarse una luz en la frente.

En el centro, se forma una mancha o zona oscura, que se conoce como el bhramari guha. Está rodeada de rayos luminosos, y es protegida por dos fuerzas poderosas: avarana y vikshepa.

Esta manifestación desaparece cuando el devoto trata de concentrarse en ella: vikshepa desvía su mirada y dispersa su atención; y avarana arroja un velo de ilusión sobre su percepción.

Ojo espiritual

La práctica del brahmacharya (el dominio de sí mismo), la adhesión a una dieta pura, el desapego respecto de los objetos mundanos, la ecuánime resistencia en las pruebas de Kriya Yoga Pranayama acrecientan en el yogui la fuerza de sattva (la cualidad espiritual o elevadora).

Esto crea en el Kutastha una gran fuerza que al yogui le permite penetrar la oscuridad de los ojos cerrados.

Entonces, a medida que mira al bhramari guha, las fuerzas de avarana y vikshepa disminuyen, y la boca de la «cueva» se abre de par en par, revelando su interior.

Finalmente, gracias a la concentración profunda, la luz tricolor del ojo espiritual empieza a hacerse visible.

El brillo dorado aumenta mil veces; la zona oscura se convierte en el azul brillante de Kutastha Chaitanya (la conciencia universal, la Conciencia de Cristo o de Krishna), y en su centro, en la brillante luz estelar de la Conciencia Cósmica.

El ojo espiritual se percibe como un aura dorada alrededor de una esfera azul, en el centro de la cual se encuentra una estrella de cinco puntas blanca.

tercer ojo

Kutastha o Tercer Ojo: El acceso a la Trinidad

La luz dorada es la expresión de la esfera vibratoria del Espíritu Santo; la luz azul es la Inteligencia omnipresente de la Conciencia de Cristo; y la estrella es la puerta mística que conduce a la Conciencia Cósmica de Dios Padre.

Dijo Jesús:

«Si tu ojo es único, todo tu cuerpo estará iluminado».
(Mateo 6:22)

Cuando el devoto es capaz de percibir a través del ojo espiritual, ve su cuerpo entero, así como su cuerpo cósmico, colmado de la luz de Dios que emana de la vibración cósmica.

El hombre ignorante y materialista nada sabe acerca de esta luz, pero quienquiera que haya practicado la meditación, aunque sea solo un poco, puede verla ocasionalmente.

Cuando el devoto se encuentra más avanzado, contempla dicha luz a voluntad, con los ojos abiertos o cerrados, a la luz del día o en la oscuridad.

Aquellos devotos que han alcanzado un alto grado de desarrollo la contemplan durante tanto tiempo como lo deseen y, cuando su conciencia puede penetrar en ella, logran alcanzar los estados supremos de realización trascendente.

No basta solo con ver el ojo único; lo más difícil para el devoto es entrar en esa luz. Sin embargo, al practicar los métodos más elevados de meditación, tales como el Kriya Yoga, la conciencia es conducida hacia el interior del ojo espiritual, hacia otro mundo de dimensiones más vastas.

El ojo espiritual situado en el centro crístico (en el entrecejo) es la puerta que se abre hacia el cielo, a través de la cual uno puede entrar a las esferas divinas en forma consciente y como visitante bienvenido.

Todos los santos comulgan con Dios y con los reinos celestiales a través del ojo espiritual. Los ojos de los santos que se hallan en comunión extática se encuentran siempre dirigidos hacia arriba, fijos en ese centro de percepción divina.

En el halo dorado del ojo espiritual, se percibe la creación entera como la luz vibratoria del Espíritu Santo.

La luz azul de la Conciencia Crística es la región donde moran los ángeles y las deidades que actúan como instrumentos de los poderes individualizados de creación, conservación y disolución que emanan de Dios. En esa luz azul también se encuentran los santos más avanzados.

A través de la luz blanca del ojo espiritual, el devoto entra en la Conciencia Cósmica y asciende hasta Dios Padre.

Por medio de la meditación profunda, el devoto hace que su conciencia y su fuerza vital penetren a través de la luz tricolor del ojo espiritual hasta alcanzar la manifestación macrocósmica de la Trinidad.

La visión absoluta del ojo único

Todo devoto que, mediante la práctica de la meditación yóguica, aprenda a concentrar la mirada interior en el entrecejo comprobará que la luz que viaja por los nervios ópticos hasta los ojos físicos, en vez de centrarse en ellos, se enfoca en el único y visible ojo espiritual.

Los ojos físicos perciben sólo porciones limitadas del mundo de la relatividad; la visión del ojo espiritual es esférica y permite contemplar la omnipresencia.

El ojo espiritual es un telescopio metafísico, a través del cual es posible mirar hacia el infinito en todas las direcciones simultáneamente, y contemplar con una omnipresente visión esférica todo aquello que está sucediendo en cualquier punto de la creación.

El hombre que ha elevado su nivel espiritual -cuyo cuerpo y mente se encuentran iluminados interiormente por la luz y la sabiduría astrales, y en quien las sombras de la oscuridad física y mental se han disipado, siéndole posible contemplar el cosmos entero colmado de la luz, la sabiduría y el gozo de Dios-, aquel en quien la luz de la realización del Ser se halla plenamente manifestada, experimenta un gozo indescriptible y recibe la incesante guía de la sabiduría divina.

 

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